ENTREVISTA | Georgina: "Me siento preparada para que la gente entre en mi habitación y escuche todas las cosas que tengo que contar"

Tras cuatro años de silencio, la cantautora Georgina regresa con Bienvenido a Mi Habitación (2019), su nuevo trabajo discográfico y el cuarto de su carrera. Con este  álbum, la venezolana nos invita a entrar, escuchar y recordar, porque su nuevo disco “mira hacia atrás y hacia adelante, tiene futuro e historia”.

Veinte años de vida artística que la cantante ha querido celebrar con un proyecto, en el que convergen con aires renovados las canciones más importantes de su vida (Rara, Soñador, Nunca Más, Con Sólo Una Mirada, Súpermujer y Vértigo) con el espíritu optimista e intimista de las nuevas (Cero, María, Que Corra El Aire, Bésame, No Te Acostumbres y Bienvenido A Mi Habitación). De esta manera, la artista plasma su evolución personal y musical en un trabajo que suena elegante, cercano e íntimo, sin perder su esencia.

Las oficinas de Warner Music Spain, se convierten por unos minutos en la habitación de Georgina, donde nos recibe para desentrañarnos todos los secretos que encierran las paredes de su nuevo trabajo discográfico ¡Pasen y lean!

Después de 20 años de carrera, ¿Sientes que ha llegado el momento mostrar al público ‘tu habitación‘, ese lugar íntimo donde nacen las canciones?

Georgina (G.): Sí, sobre todo porque lo tengo todo preparado y organizado para que entren y la vean [risas]. Al principio, una está como conociéndose a sí misma y ahora ya me siento preparada para que la gente entre en mi habitación y escuche todas las cosas que tengo que contar.

¿Es en ese rincón de la casa donde surgen todas las canciones de Georgina?

G.: Ahí surgen muchas ideas, porque en la habitación es donde uno siente miedos, dudas, angustias, felicidad, lloras por muchos motivos, etc. La habitación es como el momento más íntimo de tu vida, pero lo cierto es que compongo en cualquier sitio: en una habitación de un hotel, en casa de una amiga, en mi salón, caminando o en cualquier sitio …

Has comentado en alguna entrevista que Bienvenido a mi Habitación es “un disco que miraba hacia atrás y hacia delante” ¿Se puede decir que este trabajo representa una especie de balance sobre tus dos décadas de carrera?

G.: Sí, es totalmente un balance, porque ya son cuatro discos y sirve para poner un poco “la carne en el asador”. Las canciones de este disco, realmente, no las he escogido yo, sino la gente. Durante la Georgira me di cuenta de que el público echaba mucho de menos esas canciones que siempre le han acompañado. La gente que va un concierto tuyo, lo hace porque quiere escucharlas. Así que fueron ellos los que me ayudaron a hacer balance y a escoger el repertorio que iba a meter en este disco.

Esas canciones de siempre aparecen renovadas con un sonido más acústico e intimista. Este nuevo giro en tu música ¿marcará la pauta para los siguientes trabajos?

G.: Sí, por ahora creo que sí. Me estoy acercando mucho a los ritmos latinos, que me gustan un montón, porque me salen muy naturales. Y por eso creo que voy a ir tirando por ahí. Igual dentro de cinco años me da por el heavy metal [risas].

Tu primer álbum, Ensayo y Error (2009), está de celebración de su décimo aniversario ¿Qué has aprendido desde entonces hasta ahora?

G.: He aprendido a tener paciencia, mucha paciencia, y a tener la mente un poco fría, porque hay veces que la emoción, la incertidumbre, las dudas y la ansiedad te impiden disfrutar. 

Siguiendo con este balance, en Soñador con Pablo López dices: “Tengo ganas de abrazar el mundo y tiempo para perseguir hasta el sueño más absurdo para llegar hasta aquí” ¿Qué sueños has cumplido y cuáles te quedan por cumplir?

G.: El sueño más absurdo es este mismo, porque yo vivía en un pueblito en San Felipe (Yaracuy-Venezuela) y desde siempre me ha gustado cantar. Entonces, recuerdo que en colegio había un profesor de Geografía que también era nuestro orientador y, cuando nos preguntaba qué queríamos ser de mayores, todos querían ser médicos, abogados periodistas … pero yo no sabía qué estudiar. Así que le dije: “A mí me gusta el mundo del espectáculo: cantar, bailar y actuar sobre el escenario” y él siempre me contestaba que tenía que estudiar otra cosa. Más tarde me enteré por otros alumnos que este profesor iba diciendo a otros niños que tenían que tener “la vida clara y no ir por ahí como algunas que quieren bailar en Broadway y ser famosas”.

La gente sabía que la única que cantaba era yo y que se refería a mí. Así que eso me hizo dudar muchísimo y pensar: “vaya sueño tan absurdo“. Y mira ahora, ¡quién me iba a decir que iba a poder estar en Warner España, grabando un cuarto disco! Para que veas, tía, uno nunca sabe por qué, pero tienes que seguir y seguir. Ser un poco pesado con tus sueños.

Hace 15 años ya que viniste desde San Felipe a Madrid con la ilusión de cumplir tu sueño. A día de hoy,  ¿sigue habitando en ti ese espíritu soñador de entonces?

G.: Sí. Mi sueño actualmente es seguir igual, que si llueve que no escampe, y continuar disfrutándolo, porque el día que lo deje de disfrutar ya no va a ser igual. De hecho, lo pensaba esta mañana antes de venir a las entrevistas, estoy disfrutando tanto este momento, contándote todo esto, que me da miedo que más adelante sienta pereza. Deseo que esa ilusión nunca se me quite. Ese es mi principal objetivo.

Hacíamos antes referencia a Pablo López, pero no es el único invitado en este álbum. Manuel Carrasco y Vanesa Martín también han aportado su granito de arena ¿Tuviste siempre claro que debían ser ellos los que cantasen Cero y Con Solo Una Mirada respectivamente?

G.: Sí, siempre los he tenido muy claros, porque ellos han estado muy presentes tanto en mi carrera como en mi vida. Así que creo que era una colaboración muy natural. De hecho, me pareció bastante difícil porque como estaban tan ocupados con sus carreras … pero el regalo fue que sacaran un hueco para venir al estudio.

¿Qué crees que han aportado cada uno de ellos a tus canciones?

G.: ¡Joder! ¡Madre mía! Han aportado todo el sentido a este disco, sobre todo, por la gente que me está conociendo a través de ellos. Eso es un regalazo, porque el mensaje llega mucho más. En el caso de Soñador, la voz de Pablo trasmite mucho. Él nació con una cosa que requiere de una gran responsabilidad, porque con esa voz trasmite mucho, y convierte en oro y magia todo lo que toca. Con Manuel pasa igual, la canción en su voz cobra todo el sentido porque es como si mi padre me la estuviera cantando. Y Vanesa tiene una voz bellísima.

Precisamente de Cero, la canción que tienes con Manuel Carrasco, quería hablar ahora. Tengo entendido que este tema nació a raíz de un susto que te dio tu padre a consecuencia de un problema de salud. Háblame de ella.

G.: Sí. Un día me llamó mi hermana y me dijo que a mi padre le había dado un infarto y  al día siguiente lo iban a operar. Esa noche, que estaba bastante angustiada y no podía dormir, comencé a escribir esta canción sin saber muy bien de qué hablaba. Después de grabarla y volverla a escuchar, me di cuenta de que era una canción que parecía que mi padre me estuviese dedicando a mí. Así que la terminé y se la mandé a mi papá antes de que le operaran y al escucharla me dijo: “¡Ay qué bonita! Todo va a salir bien”.

¿Son estos reveses de la vida los que nos hacen ser conscientes de que solo hay una y debemos disfrutarla al máximo? 

G.: Sí. La vida es un regalo. A veces, cuando uno está en su zona de confort, no saca todas sus fuerzas porque está tranquilo y cómodo. Entonces, es cuando viene el universo y lo trastoca todo para vuelva a cobrar sentido de nuevo. Mi padre una vez me dijo que esto suele pasar como cada diez o doce años.

Lo suficiente para no acomodarnos …

G.: Sí. Hay como un ciclo en la vida en la que todo está de una manera y, de repente, se descoloca para volver a empezar otra vez. Al final, eso es lo bonito porque vives muchas vidas en una.

Hablábamos de tu padre, pero también tu madre está presente en este trabajo con María, ese tema que habla de las mujeres que dejan su tierra en busca de una vida mejor.

G.: Sí, es una canción dedicada a ella y a todas las mujeres que se van de su país para buscar una vida mejor. No porque quieran vivir guay, sino porque simplemente quieren vivir. Es una canción alentadora para mi mamá, que no habla de la crisis de mi país, sino que está escrita para ayudarla a que, como muchas otras madres, salga adelante; ya que una vez que se fueron, de nada sirve lamentarse. Como dice mi padre, una vez que “mataste al tigre, no le vas a tener miedo al cuero”.

No hablas en concreto del tema de Venezuela en esta canción, pero teniendo familia y siendo de allí ¿Cómo estás viviendo la crisis de tu país natal?

G.: Es duro porque mi hermana y mi padre están allí y … Me duele, porque no quieres ver cómo tu casa se está convirtiendo en una tierra tan hostil. Es muy triste, pero también es verdad que la gente tiene muchísima esperanza. El venezolano es muy optimista, en sus caras de desesperación, también se les ve el coraje de estar allí luchando. Yo llevo 15 años fuera de Venezuela, pero cada vez que he ido me iba doliendo cada vez más, pero bueno, sé que esto va a pasar.

Si antes te contaba que el universo se encarga de descolocarlo todo para reubicarlo, eso mismo está pasando ahora en Venezuela y pasó también en España, Alemania y en muchísimos países, donde pensaban que no había salida y que el mundo se estaba acabando y mira todo lo que han avanzado en poco tiempo. Venezuela ahora está pasando por ese proceso y yo confío en que todo va a salir súper bien.

¿Hay esperanza?

G.: ¡Claro! Sobre todo, porque se está trabajando. No estamos dormidos. Todos los días los venezolanos salen a protestar y continuamente hay activistas defendiendo los derechos que tenemos.

Y sin abandonar Venezuela ni tu familia, me detengo ahora en Mar y Cielo, una canción que gracias a la tecnología has podido cantar a dúo con tu abuela, quien tenía Alzheimer y sus recuerdos se borraban, pero la letra de la canción nunca la olvidó. En este sentido, ¿qué tiene la música que habita en nosotros cuando ni siquiera lo hacen ya los recuerdos?

G.: Es algo muy curioso. De hecho, está científicamente comprobado que hay una cosa -que no sé que es-, que te toca en el cerebro y provoca en ti un determinado estado ¡Es increíble cómo las canciones no se olvidan! ¿Por qué? No lo sé … Debe ser por las veces que uno las canta … Mi abuela se levantaba por las mañanas cantando canciones de Gardel, Antonio Machín, Los Panchos y lo hacía muy bonito. Así que, cuando mi hermana me mandó los audios de mi abuela cantando, me sorprendieron tanto que me puse a tocar la guitarra con ellos de fondo y sentí como que me estaba acompañando. Fue súper mágico. y, por eso, Cielo y Mar es una canción muy especial.

Al hilo de esto, ¿qué ha supuesto la música para Georgina?

G.: La música para mí es mi salvación. Es mi motivo para levantarme cada mañana. He trabajado de todo (teleoperadora, figurante en TV, vendiendo granolas …), pero siempre con el objetivo de que todo lo que hacía era por la música. 

¿Qué le diría la Georgina de ahora a la aquella chica que trabaja para labrarse un futuro en el mundo de la música?

G.: No le diría nada porque, si lo hiciera, igual no sería la que soy ahora [risas]. No, quizá le diría que tuviese paciencia y que creyera más en ella y en su trabajo. Lo que pasa que eso es tan natural en el ser humano … tener inseguridades … Creo que tenía que haber sido como fue ¡No puedes cambiar el hilo del tiempo! [risas]

Veinte años de carrera, cuatro discos en el mercado y una familia musical que no para de crecer, pero ¿qué es el éxito para Georgina?

G.: Yo tengo una definición que siempre la digo que es: el éxito no es más que la coincidencia entre la preparación y la oportunidad. Eso es el éxito para mí.

Georgina
Georgina presenta ‘Bienvenido a Mi Habitación’, su nuevo álbum / Foto: Cedida por Warner Music Spain

Georgina es humildad y naturalidad en estado puro. Sonriente, soñadora y toda una Supermujer con dos décadas de carrera a sus espaldas. Con Solo Una Mirada y unos minutos de conversación, la cantautora venezolana nos abrió de par en par las puertas de su habitación -en sentido figurado, que hay que aclararlo todo- para explicarnos todos los secretos e historias que encierra el rincón más intimo de su hogar, un lugar en el que nacen canciones sinceras, personales y muy bellas. Desde aquí, Georgina, solo nos queda desearte lo mejor y esperar que jamás pierdas tus ‘ganas de abrazar el mundo’

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Texto y entrevista: María Sánchez

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