CRÓNICA | El último concierto de María Aguado en la Sala Fulanita de Tal en Madrid

El último concierto de María Aguado durante un tiempo, porque, como ya nos adelantó el día anterior durante el ratito que pudimos charlar con ella, va a retirarse al estudio para volver así con más fuerza y nuevos temas.

La Sala Fulanita de Tal fue el lugar escogido para tan mágico momento. Y es que María ya nos había comentado que este concierto iba a ser especial. “Voy a ser más yo que nunca, voy a dejarme llevar…”, publicó en sus redes sociales.

A las 21:30 el local ya estaba lleno de gente, que esperaba ansiosa a que saliera la artista. Y, con el retraso característico de los conciertos, sobre las 22:00 apareció María Aguado junto con su guitarrista, Cristian García.

Vestida de rojo pasión y estrenando flequillo, comenzó el show con una balada, Dices. El público permaneció en silencio, embelesado con el vozarrón de la artista, hasta que llegó Quemando tus recuerdos y éste se animó a acompañar con palmas.

“Es una noche emotiva. Ayer me tuve que aguantar las ganas de llorar y hoy no sé si podré”. Y es que, a pesar del frío de la sala, tal era la euforia y la emoción que María destacó en varias ocasiones el calor que tenía.

Fue entonces cuando asistimos a uno de los momentos más emotivos de la noche. Para aquellas mujeres que dan la patada para ser libres, para ser ellas, para ser mujeres…”, presentaba la cantante Me cansé. Tal fue el sentimiento que María no pudo comenzar. La letra de la canción se le había olvidado e, intentando darle un toque de humor, Arturo (guitarrista del grupo Atacados) levantó su cerveza, mientras la interprete le respondía con un “mañana 25 abdominales más”.

Por amarte tanto apareció por sorpresa. Y es que, este tema nunca había sido tocado por María y su guitarrista en un concierto. Una canción delicada que le hizo brillar, pero, sin ninguna duda, el instante más inesperado para mí fue comenzar a escuchar la mítica Qué sabe nadie del gran Raphael.

“¿Qué significa un amor de verano? Es un amor intenso porque en los 15 días que dura se siente todo”, reflexionaba María antes de que empezaran a oírse los primeros acordes de Amor de verano. Desde luego, este fue uno de los temas más intensos de la noche. Prueba de ello, es la pequeña que tenía a mi lado. Mientras sonaba el “Mírame acércate a mí, que esta noche te quiero sentir. Mírame salgamos de aquí. Tu y yo oh oh, tu y yo oh oh” lo dio todo como si en ese mismo instante estuviera grabando su propio videoclip.

Sin embargo, el rumbo volvió a cambiar. Pasamos del subidón de los amores de verano a esos amores eternos que duran más allá de la vida. Sin poder contener las lágrimas, la artista dedicaba Te amaré “a todas aquellas personas que, aunque se han ido, continúan con nosotros”.

Todos acabamos de escuchar esta canción con la piel de gallina, pero había que volver a llenar de alegría esa sala. María lo sabía, así que, de forma picarona preguntó: “¿Os gusta el café?”Nadie entendió de qué hablaba, pero entonces comenzó a interpretar Morenamia de Miguel Bosé y sus palabras cobraron sentido.  

La que había sido mi protagonista durante Amores de Verano se convirtió en Ombligo en la protagonista de toda la sala. Antes de comenzar este tema, la interprete pidió a la más pequeña que la acompañara en el escenario. El día posterior al concierto, Irene cumpliría 7 añitos y María quiso regalarle ese precioso momento junto a ella.

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María Aguado con la pequeña Irene en el escenario. Foto: Bemol Magazine

De forma ineludible, María añadió a su repertorio el tradicional Cumpleaños Feliz. Toda la sala grito sus mejores deseos a la pequeña Irene, mientras nos adentrábamos en Nada es demasiado. Había llegado el penúltimo tema.  

Como en un flashback, de pronto la artista se teletransportó a su tercer disco. Cuando tuvo que irse a México a grabar y decidió componer la siguiente canción a su familia. Intentando no llorar, dedicaba Sin miedo a andar a sus allegados allí presentes y, por supuesto, a su familia de coquitos (sus fans).

Se suponía que el concierto había terminado. La cantante comenzó a hacer como que se iba, mientras animaba a la gente a que pidiera “otra, otra”. Debido a las dimensiones de la sala, ella solo pudo esconderse tras una falsa cortina a modo de broma. Era evidente que aun podríamos disfrutar un poquito más de la Aguado. Y así, nos empezó a explicar que iba a cantar una canción que desde hacía unos días no se sacaba de la cabeza. Nada más y nada menos que El Patio de Pablo López. Esta obra maestra fue dedicada a todos los niños que sufren bullying.

Ahora sí que sí, llegaba el momento de despedirse. “Gracias por dejarme soñar”, suspiró María antes de entonar su último single, Surjo de la nada. Pero el público no quería que se marchara y comenzaron a gritar insistentemente “otra, otra”. De forma improvisada y paradójicamente, Yo te deje marchar de Luz Casal fue la canción elegida para satisfacer los deseos de los allí presentes y culminar la noche.

Y así lo último que escuchamos fue “pero te dejé marchar y las olas no te traerán aquí, pero yo te esperaré… en la orilla aunque tú no volverás jamás”. Por supuesto, que, en este caso, la Aguado volverá porque como ella misma afirmó “aún queda Aguado para rato”. Aunque, sin ninguna duda, durante su retiro a María Aguado se la va a echar mucho de menos.

Texto: Hada Casado Blázquez

Fotografía: Mónica del Valle 

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