ARTÍCULO | Vanesa Martín: “la Mujer Océano que quiere que las cosas le calen”

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Vanesa Martín presenta su libro Mujer Océano, en el que se enfrenta, sin la complicidad de la música, a la poesía. La cantautora malagueña se desprende de su guitarra para sumergirse en los sutiles y delicados versos de su primer libro

Dice Vanesa Martín que “cuando eres caricia cualquier detalle encuentra su lugar”. O que “esos que hablan del amor, haciendo tantos alardes de amor, olvidándose del amor”. También que “te confundiste”, porque “nadie puede negarle a abril la primavera”. Lo dice en su primer libro, Mujer océano. O lo que es lo mismo, las poesías de “esa mujer enamorada de la vida que quiere que las cosas le calen”. La cantante está probando a contar “otras cosas de otro modo” y el intento ya va por la cuarta edición. Amor, desamor, ganas de vivir, rabia social, su madre, su abuela, Frida Calo, Chavela Vargas, Federico García Lorca, Jaime Gil de Biedma… Por ahí suena estos días su universo, que ha encontrado un fiel aliado en la editorial Planeta. Hablamos con la malagueña para bucear con ella por cada verso.

La dedicatoria de tu libro va dirigida “a los que aprendieron a nadar con aquella burbuja rosa en la espalda. Tal vez no fuera una burbuja, pero ya de pequeños cada uno elige su modo de salvarse”. 

– ¿La burbuja es un recuerdo de infancia?
V.M.: Sí, es un recuerdo bonito que tenía de pequeña. Aprendí a nadar con manguitos y yo siempre quería la burbuja, dale que te dale con aquella cosa rosa. Cada vez que veo a un niño con ella me provoca mucha ternura y bonitos recuerdos.

– ¿Cómo es tu ‘modo de salverte’?
V.M.: La verdad es que está bastante gordita ahora mi burbuja. Y afortunadamente muy sana. Esperemos que dure (risas).

– ¿Tienes la necesidad de protegerte?
V.M.: Desde muy pequeñita he sido muy reservada con mis cosas. Recuerdo que una vez que mi padre entró en mi habitación y me dijo: ‘pero vamos a ver, tú por qué no me cuantas que esto y lo otro’. Soy muy extrovertida, pero para mi intimidad no. De algún modo me escudaba en las canciones. Y ahora que tu vida empieza a ser pública y tocas en escenarios de miles de personas y por la calle te saludan… pues sí que lo mantengo. Quiero seguir salvaguardando mi intimidad. Mi vida personal no le interesa a nadie. Tampoco tengo una vida estrambótica o súper interesante como para que sea noticia. Entonces sí que procuro separar lo profesional y lo personal.

– ¿A los que hacéis canciones, os cuesta hablar de emociones en el día a día?
V.M.: Sí, me pasa. Mira que yo lo hablo todo y me encanta un corrillo, pero sí que es verdad que cuando llegamos a una reunión yo intento mantenerme en un segundo plano y observar a todos los que están ahí charlando. Tardo en arrancar. También te digo que cuando empiezo, no hay quien me pare (risas).

La música te condiciona un poco. En tres minutos tienes que desarrollar una historia, más acción. En poesía no hay límite”

31– ¿Qué podemos conocer nuevo de ti en este libro?

V.M.: Hay una nueva manera de expresarme. La música te condiciona un poco. En tres minutos tienes que desarrollar una historia, más acción. En poesía no hay límite. Puedes detenerte. He sentido una libertad diferente, ni mejor ni peor, pero me ha gustado mucho.

– ¿Qué podemos conocer nuevo de ti en este libro?
V.M.: Hay una nueva manera de expresarme. La música te condiciona un poco. En tres minutos tienes que desarrollar una historia, más acción. En poesía no hay límite. Puedes detenerte. He sentido una libertad diferente, ni mejor ni peor, pero me ha gustado mucho.

-¿Qué temas tocas en los poemas?
V.M.: Amor y desamor, pero también de crecimiento personal, como el de ‘todos proyectamos algo hacia lo demás’, de hipocresía social (‘cuántas fronteras nos caben en la boca’), de las inquietudes de alguien que quiere que le sigan calando las cosas, del paso del tiempo, hay un poema dedicado a mi madre de cuando la miro sin que lo sepa… Hay mucho amor a la vida. Soy muy inquieta y me declaro una enamorada de la vida. Sé que a veces es dura, pero me encanta la vida. Soy muy de abrazar, de tocar, quiero que las cosas me sucedan. Todo eso está en este libro.

Tengo esa fuerza y esa improvisación de los océanos”

-¿Quién es esa ‘Mujer océano’?
V.M.: Tengo cierta dependencia al mar, como buena malagueña. Vivo en Madrid desde hace muchos años, pero me escapo siempre que puedo a una casita que tengo allí enfrente del mar. Una vez alguien me dijo: ‘eres un océano’. Y me gustó. Voy desde la calma a la reacción en ‘cero coma’. Soy tranquila, pero con pasión. Tengo esa fuerza y esa improvisación de los océanos. Me pidieron un título y no lo pensé: Mujer Océano engloba todo ese sentimiento de desear que te calen las cosas y de estar abierta. Ganas de vivir, de luchar por una sociedad más justa… En este libro soy yo y, a la vez, todas las mujeres y hombres que tienen inquietud por el mundo que les rodea y muchas ganas de vivir.

-¿Tu abuela tiene también un poema?
V.M.: En un principio el libro iba a incluir una carta entera para ella, pero no pude terminarla. Cada vez que la leía lloraba y lloraba y decidí que sería para otra ocasión, que quería terminarla bien. Pero vaya, que hablo de ella todo el rato a todas horas y es mundialmente conocida (risas) ¿Qué te han dicho tus padres del libro? Me llamaron este fin de semana, que yo tenía concierto en las islas, para decirme que muy bonito. Yo les pregunté si ya lo habían leído, pero no, que muy bonito (risas).

– ¿Te da pudor?
V.M.: Bastante, porque mi madre no sabe que le he escrito nada a ella. Es algo muy nuevo para mí. Me estoy atreviendo a hablar de otras cosas, a decirlo de otro modo… No es lo mismo hacer 12 canciones que escribir 200 páginas. Estoy nerviosa como de principiante. Anoche estaba hecha un flan. Este nervio es diferente al de los conciertos. Lo paso fatal en las ruedas de prensa además.

– ¿Te cuesta esa presión social?
V.M.: ¿Sabes qué pasa? Que lo paso peor antes que cuando ya estamos en un corrillo y los periodistas me preguntan y veo a la gente y no pasa nada. Soy una tía muy clara y a veces me confundo, porque hablas con naturalidad y luego ves los titulares y dices: ‘pero si eso no lo he dicho o no lo he dicho así’. Y pienso que tengo que frenar.

-¿Estás en un súper momento vital, no?
V.M.: Pues sí. ¡Para qué lo voy a negar! (risas)

¿Elegir un poema? No puede. “Cada poema está escrito desde una necesidad de contar algo. Es un libro muy vivo, con fuerza y con carácter”.

Texto: Esther L. Calderón

Diseño gráfico: Bemol Magazine

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