Gerard Martín, cantante

Apenas tenía 16 años, cuando Gerard Martín se subió al escenario de una fiesta mayor por primera vez. En aquel momento, desconocía de qué iba el mundo de la música y simplemente tocaba por diversión.

Tras formar parte de varias bandas, en 2016, decide emprender su camino en solitario y publica el EP Aire de Mercurio, un trabajo influenciado por el rock, el country y el folk nacional y americano que supone su carta de presentación al mundo y marca el inicio de una etapa necesaria en su carrera. 

Con el aire de mercurio a su favor y varios kilómetros de carretera a sus espaldas, en 2019 enciende sus Luces de Cuidad, su primer álbum de largo formato. Sobre este disco y mucho más hemos hablado con el cantante de Vilanova.

Sabemos que has aprovechado el confinamiento para componer, ¿han salido muchas canciones durante este tiempo?

Gerard Martín (G.M.): Sí. Empecé escribiendo canciones y, al principio, las veía más para hacer un EP, porque tenía como cuatro o cinco, pero lo que pasa es que en estas últimas semanas han salido más temas. Así que ya no me encajan tanto para el EP. Entonces, creo que voy a hacer como un mix entre temas sueltos y del EP,  aunque aún falta tiempo para dar forma a todo esto. 

Antes de pensar en lo que vendrá, vamos a centrarnos en tu último disco, Luces de Ciudad. ¿Qué luces ha encendido este álbum en Gerard?

G.M.: ¡Buena pregunta! Básicamente yo siempre que compongo canciones parto del amor y el desamor, pero bueno en este disco hablo también un poco del paso del tiempo, de la soledad y de historias que suceden en un contexto de la noche en la ciudad. Entonces, yo diría que este disco ha encendido las luces del amor, el desamor, la soledad y la confusión.

Dentro de este trabajo hay una canción que se titula Sálvalo que dice “las virtudes y defectos tratan de ser alimentos para mi inspiración” ¿Esto es cierto?

G.M.: Sí, totalmente. Esa canción habla de una relación pasada, en la que estaban muy presentes los complejos que tiene uno mismo con su cuerpo y el miedo al qué dirán. Todo eso me inspiró bastante en esa canción, porque me sirvió mucho para poder escribir una historia sobre esa historia.

Otro de los temas es Cuando todo Empezó a Arder y me gustaría saber ¿en qué momento la música comenzó a arder en ti y supiste que te querías dedicar a esto?

G.M.: En mi casa siempre se escuchaban discos antiguos, sobre todo, mucha música de influencia americana de los años 60 y 70. Entonces, desde bien pequeñito ya estaba acostumbrado a escuchar ese tipo de música. Después con 10 años o así, me dio por coger la guitarra de mi padre y… ahí hay un impás desde que mi padre me enseña a tocar los dos primeros acordes hasta cuando tengo ya mi guitarra acústica y sé tocar… No sé ni cómo aprendí, solo sé que me ponía canciones de guitarra y tocaba encima. Luego, cuando acabé bachillerato, monté mi primera banda y, con 16 años, di mis primeros conciertos. A partir de ahí, empezó todo y comencé a pensar en música cada día. 

De formar parte de varias bandas a lanzarte a la carrera en solitario ¿Cómo fue este paso?

G.M.: Eso fue un paso súper necesario porque llevaba mucho tiempo empalmando bandas y ninguna acababa de funcionar. Es cierto que cuando se destruye una banda, hay algo dentro de ti que también se destruye: la ilusión, la ganas… y te llegan un montón de miedos, inseguridades y dudas; pero aun así yo tenía unas cuantas canciones y tenían un concepto en el que solo me veía yo. Así que ahí fue cuando llamé a David, mi primer productor, y grabamos las 6 canciones que están en Aire de Mercurio (2016) y de eso hace ya unos 4 años. Fue un paso súper necesario y vital. 

Entiendo que ese EP te dio las alas para volar en este mundo.

G.M.: Sí, ahí fue cuando dije: “no vale con querer vivir de esto, hay que currárselo, hacer muchas canciones, tocar mucho y todo depende solo de mí”. Entonces, me monté mi primera girilla del EP y, en la parte final, ya pude irme a Madrid, Valencia… Ahí aprendí un montón. De hecho, de ahí nacieron las canciones de Luces de Ciudad. Yo creo que el recorrido ha sido muy positivo, aunque obviamente es un mundo muy complicado y con muchas piedras, pero el camino ha sido divertido.

“La música también es un ‘mundo de egos'”

Supongo que la música te habrá regalado grandes momentos, pero¿te ha dado también muchos ‘amigos de camino‘?

G.M.: Total. Hay gente muy agradecida y mucha gente que habla tu lenguaje, que te entiende y puedes conectar con ellos; pero, para mí, la música también es un ‘mundo de egos’ y hay mucha gente que no es tan guay. He tenido experiencias bastante negativas. Ha habido gente, por ejemplo, en los mismos grupos en los que he estado, que luego se han ido y me he llevado bien, pero también con quienes no.

Entonces, es como una mochila en la que vas acumulando gente buena, que parece que se va a quedar durante un largo tiempo -a esa gente va dedicada Amigo de Camino-, y luego hay quien pasa por tu vida durante un tiempo y ya es otro rollo. Es complicado porque mucha gente hace su camino pensando solo en eso, en el suyo… Y luego nos damos cuenta de que una parte importante de nuestro trabajo también es el networking musical. Así que es importante llevarse bien, hacer buenos amigos y tener una buena red de contactos.

Concluyo este viaje a través de tus canciones con Dueños del Tiempo, que curiosamente es lo que hemos sido durante estos meses de cuarentena ¿El ser dueño de tu tiempo te ha permitido redescubrirte en alguna faceta que antes no practicabas?

G.M.: Es curioso, pero justo cuando empezó la cuarentena, saqué un vídeo acústico de este tema. Estábamos empezando a entrar en una época un poco extraña, pero era como “¡joder, ahora somos dueños de nuestro tiempo!”, en el sentido de que estamos en nuestra casa y podemos hacer todo aquello que siempre deseamos y no podemos porque el día a día nos asfixia. Yo, por ejemplo, he cocinado mucho y he salido a correr como nunca. 

Con la experiencia de estos años, ¿qué le diría el Gerard Martín de hoy a aquel que dio su primer concierto con tan solo 16 años?

G.M.: Le diría que trabajara duro, pero de forma inteligente. La verdad es que hay mucha gente que trabaja duro y por mala suerte o por lo que sea no llega… Entonces, bueno al final trabajar duro no te garantiza un éxito, pero hacerlo de forma inteligente, intentando planear una estrategia y buscar tu esencia… puede ayudar más que fijarte en los demás. Además, le diría que se calmara y que esto es una carrera de largo recorrido y que no tuviera prisas.

Gerard Martín confiesa que gracias a la música me he conocido más a mí y he podido desarrollar mi marca personal”. El catalán empezó muy joven en este mundo y reconoce que en aquel momento lo hacía más por diversión que por convicción. Con el paso de los años, aquella afición se ha convertido en profesión y ahora Gerard enciende Luces de Ciudad con sus canciones.

Nueve, por cierto, son las que ha escrito durante el confinamiento y ahora que la cosa pinta regular para el tema de los conciertos, se decanta por centrarse en “grabar lo nuevo y esperar. No tengo ningún tipo de prisa. Voy a dejar este año para pensar una estrategia y pensar en contenido nuevo”. Y mientras el nuevo material va tomando forma, no se olviden de que ‘somos dueños del tiempo que guardamos entre manos’.

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.