Ciccio. Compositor, productor e intérprete

Martín Ciccioli, conocido artísticamente como Ciccio, nació en Argentina y es hijo de un músico curtido en el folclore tradicional. De ahí, que aprendiese a tocar sus primeros acordes de guitarra con los viejos éxitos de Mercedes Sosa o Atahualpa Yupanqui.

Con 16 años y afincado ya en España, Ciccio comienza a escribir y producir sus propios temas. Unas canciones que fusionan el género urbano con el pop-electrónico, un cóctel sonoro que el artista ejecuta a la perfección y que ha sabido servir en su justa medida en temas como Bueno o Malo o Mi Droga, su último sencillo. 

Mi Droga habla sobre el amor adictivo ¿Es el amor la peor o la mejor adicción del ser humano?

Ciccio (C.): En muchos casos el amor puede ser una adicción fatal como también puede ser algo muy bonito. La historia humana está plagada de amores totalmente drogadictos y quien haya vivido un amor intenso sabe el desgarro que causa sufrir por amor. 

¿Cómo surge escribir esta canción?

C.: Primero hice la base, el bit, y, a partir de ahí, empecé a hacer la letra. Es verdad que al principio dije: “jo, otra de amor”. Odio hacer todo el rato canciones de amor, pero este tampoco creo que sea el típico tema de amor…

“La música podría ser una droga muy importante en mi vida”

¿Cuál es tu mayor droga o adicción (en sentido figurado)?

C.: Ahora mismo, la música podría ser una droga muy importante en mi vida. Cuando no la tengo me falta y necesito escucharla o hacerla.  Y bueno, luego tengo muchas más… Muchas drogas tendría Ciccio que contar [risas].

Mezclas la electrónica con ritmos urbanos, ¿qué le aporta cada género a tus cancines?

C.: Yo creo que es una mezcla que hace que no suene típico en ninguno de los dos géneros, pero bueno tampoco considero que esté haciendo algo muy innovador. Simplemente mezclo sonidos que me interesan y me trasmiten sensaciones, y los pongo en una canción. 

Te has encargado tú de la producción, ¿qué ventajas encuentras en la autoproducción?

C.: La ventaja es que te da una cantidad de variables muy grandes: puedes producir a la hora que quieras y consumir todo el tiempo que necesites o que tu propia capacidad te dé. Supongo que, producírtelo tú, te da mayor control sobre tu obra, que es algo que a mí me interesa mucho, pero es cierto que también es más costoso energéticamente. 

Me quiero remontar ahora a los orígenes. ¿De dónde proviene tu afición por la música?

C.: Yo creo que viene de mi casa. Mi padre es músico y en mi familia hemos escuchado música siempre. Sé que para alguna gente la música no forma parte de su día a día ni de sus emociones. No le hace sentir cosas importantes, simplemente es algo que está de fondo y de vez en cuando le divierte. Para mí, sin embargo, la música lo es todo: momentos de felicidad y de depresión. Siempre me ha hecho sentir mucho y conectar con mi esencia. Supongo que será porque, desde que mi madre estaba embarazada, yo ya escuchaba conciertos y guitarras.

Y si hablamos de futuro ¿Qué próximos proyectos tienes a la vista?

C.: Tengo bastantes canciones más o menos terminadas. Algunas están bastante a puntito y otras algo peor. En esas estoy. 

Además de rematar canciones, ¿en qué estás ocupando el tiempo estos días?

C.: Estoy aprovechando sobre todo para producir, estudiar y leer. De hecho, aquí tengo La Rebelión de las Masas, mítico libro de Ortega y Gasset. No solo me gusta nutrirme de música, sino también de otras cosas.

“Creo que todo esto va a quedar en la memoria colectiva de una forma fuerte”

¿Balance estás haciendo de todo lo que está sucediendo?

C.: Me pregunto qué va a pasar después del Coronavirus y de la crisis que estamos viviendo, y cuál va a ser el camino que vamos a tomar como humanidad. Yo no tengo ni idea, pero creo que esto va a quedar en la memoria colectiva de una forma fuerte. No creo que por sí solo sea un disparador de un cambio social, pero sí podría ayudar a colmar el vaso de los problemas que estamos teniendo ahora mismo como especie. Yo prefiero que pasen este tipo de cosas en mi existencia, a vivir sin que pase nada. Así que me lo estoy tomando por el lado positivo. 

¿Qué le diría el Ciccio de hoy al de hace unos cuantos años atrás?

C.: Le diría que disfrutase de escuchar la música sin analizarla. Antes escuchaba música y la disfrutaba, ahora es como que me centro en ochocientas mil cosas. Así que le diría: “disfruta de tu oído virgen”. Y al Ciccio que empezó la carrera y que era más principiante aún de lo que soy, le aconsejaría que estuviese tranquilo, porque va a conseguir el sonido que quiere. 

Para terminar, ¿qué es el éxito para ti?

C.: El éxito para mí podría ser alcanzar la paz, porque la felicidad constante no existe. Conseguir un estado de tranquilidad y aprender a disfrutar del camino, eso es el éxito. 

Una videollamada nos permite colarnos en casa de Ciccio. Está pasando el confinamiento con su familia y nos desvela que la producción musical y los libros le están ayudando a hacer más llevadera la cuarentena. La filosofía de Ortega y Gasset le ayuda a reforzar sus cimientos más vitales y la música, su droga, a conectar con su esencia más pura.

 

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.