Llevan juntos desde los ocho años y han crecido entre guitarras y punteos de rock. Carlos Segura (cantante y compositor), Gabri Cortés (guitarrista) y Alejandro Sotomayor (guitarrista y corista) dieron el salto a la esfera pública gracias a su paso por el programa Factor X, donde los tres integrantes de Malva consiguieron robarle el corazón al implacable Risto Mejide. 

Tras su paso por el talent y después de unos meses alejados de los focos, en septiembre de 2019 publicaron Todo Lo Que Me Juraste, su single debut. Ahora, estrenan 2020 de la mano de sus Gaviotas, un tema que recupera la esencia del grupo y refleja a la perfección el espíritu de banda rock forjada en locales de ensayo.

Son las 10 de la mañana de un lunes lluvioso en Madrid y en el estudio de tatuajes el Italiano Diablo nos esperan Carlos, Alejandro y Gabri para charlar sobre música en general. 

Recientemente vuestras Gaviotas han echado a volar ¿cómo percibís que está siendo su vuelo?

Carlos (C.): La verdad es que está siendo maravilloso porque la gente está respondiendo muy bien. Con Gaviotas, hemos vuelto a ese sonido quizá más orgánico que tiene más que ver con la esencia de Malva. Estamos muy ilusionados, porque es una canción que escribimos hace ya un tiempito y teníamos ganas de soltar las gaviotas y dejarlas volar.

Hacías referencia, Carlos, a vuestra esencia ¿Teníais la necesidad de volver a esa raíz del grupo?

Alejandro (A.): Siempre ha estado un poquito en nosotros. No es que no hayamos hecho canciones que no sean de verdad, porque siempre ha estado muy presente la honestidad y el hacer la música que queremos hacer, pero sí que es cierto que hemos empezado esta travesía de Malva con Todo Lo Que Me Juraste, que es un tema muy de verdad también, pero bueno tiene otro aíre un poco más colorido. Ahora necesitábamos mostrar de dónde venimos y eso es Gaviotas

Vuestras Gaviotas son rock en estado puro, ¿qué significa para vosotros la música o el rock, en este caso?

Gabri (G.): Yo creo que la música, en general, es una manera de ver la vida y una actitud. Nunca una pose. Es una forma de ver la vida con algo de chulería y de afrontar las cosas con un poquito menos de seriedad de la que quizá requieren. Eso es para nosotros el rock.

Lleváis juntos desde los 8 años, ¿cómo ha sido el camino hasta llegar hasta aquí?

C.: La verdad es que ha sido un camino lleno de aprendizaje y de muchísimas cosas que nos han permitido ser lo que hoy en día somos. Alejandro y yo comenzamos muy chiquititos a tocar la guitarra e igual pasó con Gabri. Realmente nosotros siempre hemos tenido ese espíritu de banda, de local de ensayo, de costearnos nuestros equipos, nuestras guitarras, nuestros amplis… Sabemos que esto es algo difícil,  que todo sucede por algo y que tienes que currar en ello. Entonces, la verdad es que Malva es eso: trabajo y constancia.

¿Artista o Malva, en este caso, nace o se hace?

A.: ¡Ostras es una buena pregunta! Yo considero que los tres hemos tenido siempre una especie de predisposición hacia la música, por la causa que sea. En nuestras casas siempre se ha escuchado mucha música. Malva se hace… Es cierto que llega un punto, en el que alcanzas un grado de madurez, que dices: “bueno, está muy bien escuchar mucha música, nutrirse y tocar un poquito la guitarra, pero ahora vamos a hacer el proyecto de una forma un poco más profesional”. Desde el rock un poco despreocupado, como decía Gabri, buscando la diversión y la expresión, pero ya con un punto de seriedad. Ahí es cuando ya el proyecto Malva se hace. 

¿El proyecto Malva os ha permitido reedescubriros a vosotros mismos?

G.: Es que siempre estamos redescubriéndonos un poquito a la hora de hacer música. Es un problema y a la vez una virtud que tenemos nosotros y supongo que millones de artistas más que es que nunca estamos conformes. Para nosotros, una canción nunca queda terminada y siempre queremos darle una vuelta más para que suene diferente. 

C.: Se llama pop-rock para rayados [risas].

¿En ese momento de rayadura, quién deshace el entuerto?

C.: Generalmente, ha sido gente de fuera. Probablemente si a mí me hubiesen dejado con Gaviotas dos semanas más, la hubiese tirado entera y habría vuelto a nacer. Tú nunca eres objetivo con tu propia obra, eres muy crítico. Entonces, eso también implica que nuestro nivel de exigencia ha crecido mucho con los años. Lógicamente, por propia evolución del ser humano, no es lo mismo lo que nos exigíamos con 17 años que lo que nos exigimos ahora con 21; supongo que con 27 igual hacemos trap o algo de eso [risas].

Quizá el motivo de que el nivel de exigencia sea cada vez mayor, ¿también tiene que ver con que autoproducis vuestras propias canciones?

A.: Sí, es bastante motivador. Gaviotas es autoproducido porque ahora estamos en ese proceso de sacar música de forma más o menos independiente y un poco con cuenta gotas. Sacamos los singles cuando consideramos que hay que sacarlos y también es importante publicarlos como queremos. Entonces, curramos juntos en el estudio y…

< span style="color:#731111;">C.: Nos pegamos en el estudio.

A.: Sí, nos metemos puñetazos cuando no estamos de acuerdo [risas]. Bromas a parte, buscábamos esa esencia de banda y queríamos hacerlo totalmente solos con nuestros músicos del directo, Carlitos y Arturo. Creo que Gaviotas era la canción ideal para autoproducir.

¿Continuaréis con la estrategia de lanzar singles cada poco tiempo o tenéis en mente la idea de publicar un EP o un álbum?

G.: Nunca se sabe…

C.: De momento, sí que vamos a ir single a single porque, hoy en día, la música va un poco así y nosotros, dentro de que tampoco somos de sumamos a ciertas modas, tenemos que aceptar que los tiempos han cambiado. Entonces, vamos a explotar mucho el recurso de los singles.

Echando ahora la vista atrás, mucha gente conoció a Malva gracias a vuestro paso por Factor X ¿Con qué os quedáis de esta experiencia?

A.: Fue una experiencia muy interesante. Habíamos terminado con el proyecto anterior, surgió la oportunidad y decidimos lanzarnos a ver qué pasaba. Íbamos sin expectativa y fue bastante guay. Conocimos a mucha gente interesante, hicimos amigos importantes y para casa [risas].

Y desde entonces hasta hoy, ¿qué sueño han cumplido los Malva?

G.: Tengo el ampli con el que llevo años soñando [risas]. Un sueño cumplido… Creo que mi sueño lo cumplo día a día. No nos hemos separado todavía, nos seguimos queriendo, continuamos haciendo música y en casa me va todo bien; así que mi vida es un sueño. Si ellos quieren más cosas…

A.: No, no. Queremos vidas sencillas y tranquilas y, de momento, las tenemos.

Un sueño por cumplir.

G.: Llenar el WiZink.

A.: ¡Mira el que decía que quería vivir en casa tranquilo! [risas].

C.: Yo creo que un sueño para nosotros sería llevar nuestra música por todos los lugares posibles. Obviamente, ahora mismo por España, porque todavía no nos podemos embarcar en una gira transoceánica, pero por España tenemos muchísimas ganas de tocar. Y por qué no decirlo, nos apetecería mucho hacer un sold out aquí en Madrid y en casa – en Murcia-. ¡Así que amigos y amigas españolas vamos a vernos pronto!

Vuestro primer single se titula Todo lo que me Juraste, ¿qué nos jura Malva para este año?

A.: Juro que seguiremos haciendo música ad infinitum, porque no sabemos hacer otra cosa. Siempre vamos a estar haciendo canciones porque está en nuestra esencia. Llegue a donde llegue o pase lo que pase con Malva.

¿Qué le dirían los Malva de hoy a aquellos que se presentaron, por ejemplo, a los castings de Factor X?

G.: Yo me pegaría muchos guantazos a mí mismo [risas]. Le diría que paciencia y a seguir pedaleando porque al final todo llega.

C.: Y por ende, eso lo extendemos a todos.

Y para finalizar, ¿qué es el éxito para Carlos, Gabri y Alejandro?

C.: El éxito es estar haciendo canciones juntos y que estas lleguen al corazón de la gente. Al final, el éxito son las pequeñas cosas, porque lo otro es muy efímero. Un concierto multitudinario, salir en televisión… es maravilloso y está muy bien, pero hay que saber que no todo queda ahí, sino que lo importante está en los seres humanos y en el día a día. 

Basta pasar unos segundos con Malva para darte cuenta de que el rock corre por sus venas. Carlos, Gabri y Alejandro apenas tienen 21 años y sorprende la madurez con la que afrontan su carrera musical. Alejados del bullicio y las excentricidades de las estrellas de rock, los chicos de Malva son partidarios de la vida tranquila y el confort del local de ensayo. Allí es donde sus canciones nacen y toman fuerza para alzar el vuelo, cual Gaviotas. El próximo 28 de febrero los murcianos regresarán a la Capital para ofrecer en Buho Real su primer concierto de 2020 y, a partir de ahí, nos han jurado que tienen intención de pisar muchos escenarios españoles. Desde aquí, solo nos queda desearles todo lo mejor y darles las gracias por esta conversación. 

Texto y entrevista: María Sánchez.

 

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.