A punto de publicar su primer EP, quedamos con la cantautora Yoly Saa en el centro de Madrid. Bajo la atenta mirada de la diosa Cibeles y con la Gran Vía a nuestros pies, se siente el bullicio de la gran ciudad que acogió a nuestra protagonista, cuando decidió dejar atrás la brisa gallega para pisar el asfalto madrileño en busca de una oportunidad en el mundo musical.

Tras un intento de sabotaje por parte de Google Maps, que no siempre acierta con las coordenadas, nos dirigimos a la planta quinta del Palacio de Comunicaciones de Madrid, donde comprobamos que ninguna se encuentra en su mejor día. Quizá porque es viernes y la semana ya pesa, tal vez porque el mal tiempo propicia que los virus se hallen flotando en el ambiente o simplemente porque el cuerpo está pidiendo una tregua por no haber descansado lo suficiente.

Sea como fuere, durante aproximadamente veinte minutos logramos deshacernos de “los males” para otorgarle todo el protagonismo a la música. A continuación, os dejamos con el resultado de nuestra conversación. 

Acabas de estrenar Cimientos, tu nueva canción, ¿cómo vives este proceso, en el que la canción deja de ser solo tuya para formar parte de la vida de los demás?

Yoly Saa (Y.S.): Es un poco raro. A mí me pasa que, cuando se acerca la fecha de lanzamiento, escucho mucho las canciones y digo: “¡madre mía!, esto en breve va a estar en los oídos de cualquiera que quiera escucharlo”.  Al final, estás siempre un poco tensa, pero también estaba muy segura porque el resultado ha sido el que yo quería. Entonces, es un poco una mezcla de tensión y tranquilidad.

La canción ya es de todos y la ha escuchado hasta el mismísimo Pablo Alborán.

Y.S.: Sí, ayer casi me da algo cuando lo vi. Ya había compartido una vez una canción mía y de Luis Fercán y, cuando vi que anoche la compartió, dije: “¡Madre mía!”. Ya le he dado las gracias otra vez.

En tu perfil de Instagram comentas “aunque parezca que hago canciones, en realidad ellas me hacen a mí”. Explícame eso y cuéntame qué ha encontrado Yoly Saa en la música.

Y.S.: Yo creo que, al final, todos los que hacemos canciones solemos hacerlas para deshacernos de algo que nos pesa mucho. En mi caso, hay veces que hasta que no acabas una canción, no sabes exactamente que es lo que está pasando y parece que, cuando la terminas, sueltas un poco el peso de algo que te está preocupando, te está generando algún sentimiento más fuerte de lo normal o lo que sea. Además, reflexionas tanto sobre el tema que te acabas haciéndote un poco a ti misma a través de esas reflexiones.

“Me levanté con el cable cruzado y dije me voy a Madrid”

Antes de Cimientos, publicaste Rendición, una canción con aires del norte, ¿qué te impulsó a cambiar la brisa gallega por el asfalto madrileño?

Y.S.: No lo sé, la verdad… Yo tenía mi trabajo en Galicia y mi vida, en general, un poco hecha y, de repente, me desperté un día con la sensación de que tenía que intentarlo, que era ahora o nunca. Sentí que si no era en ese momento, después se me iba a complicar todo… Entonces, dije: “si tengo que hacer alguna locura alguna vez que sea por esto y que sea ahora”. Así que fue un poco que me levanté con el cable cruzado y dije me voy a Madrid.

¿Qué te ha dado Madrid?

Y.S.: A parte de encontrar un grupo de gente maravillosa, me he encontrado un poco a mí misma también. Yo no sé si tenía muy claro quién era hasta que llegué aquí y profundicé más. La música se convirtió en mi día a día y me ha dado la oportunidad de conocerme mejor.

Luis Fercán, de quien me hablabas antes, Andrés Suárez, tú… ¿Qué os dan de desayunar en Galicia para escribir tan bonito?

Y.S.: No lo sé [risas]. Yo creo que es el mar y el aire del norte que nos tiene así un poquillo melancólicos y, cuando nos pasa algo, solo sabemos coger la guitarra y darle forma.

Para componer, ¿más vale un drama que un momento de felicidad?

Y.S.: Um… Sí y no, depende. Hay tiempo para todo. Por ejemplo, me hablabas antes de Rendición que, a priori, puede parecer una canción triste o que no te genere muchísima alegría, pero en realidad es un tema que en ningún caso es triste. Yo le estoy diciendo a alguien que me está haciendo sentir algo muy bonito. Creo que hay de todo. Es verdad que yo me llevo mejor con el drama a la hora de escribir porque me motiva más. Cuando estoy feliz o bien, sobre todo yo que soy una persona que escribe mucho sobre amor y desamor, no estoy escribiendo canciones.

‘Bicheando’ por tu Instagram encontré una publicación que concluía así: “Y te acostumbras a la sensación de no quedarte en ningún sitio demasiado tiempo” ¿Hay que tener alma nómada para escribir buenas canciones?

Y.S.: Sí. Creo que eso se lo escuché a Vanesa Martín en una entrevista, que dijo algo así como que para seguir escribiendo buenas canciones te tienen que pasar cosas. Yo, tanto en mi vida personal como en la profesional, siento que no puedo estar demasiado en un sitio. Por ejemplo, este EP suena de una manera, pero tengo la sensación de que no puedo quedarme demasiado tiempo en ese sonido y que voy a querer probar otras cosas. Es como esa sensación constante de querer avanzar y vivir. Al final, estamos aquí súper poco tiempo y estamos acostumbrados a vivir con muchísimo miedo; yo creo que tenemos que relajarnos y dejarnos llevar más.

Me hablabas Magma, el que será tu EP debut, y ahora quiero detenerme en de Seis a Seis, que fue el primer adelanto ¿Cómo surge esa canción, que en un primer momento no iba a formar parte del EP?

Y.S.: Las canciones estaban ya elegidas y De Seis a Seis surge a raíz de una experiencia con una persona que llevaba mucho tiempo en mi vida. El caso es que me fui a Galicia de gira con Ainoa Buitrago y Marta Carpe y le toq
ué la canción a Ainoa y a un par de personas más y me dijeron que no se la podían sacar de la cabeza. Luego también se la enseñé a Marta Soto y me dijo lo mismo. Así que se la mostré a mis productores y les planteé, incluso, la idea de que entrara en el EP porque teníamos dos canciones que no nos estaban convenciendo. Empezamos a trabajar sobre ella y la verdad es que fue todo muy fácil porque la canción fluía sola.

Y ahora sí, toca hablar de Magma ¿Qué me puedes contar sobre tu primer trabajo?

Y.S.: El EP va a salir el 14 de febrero e incluye seis temas que hemos tratado con mucho cariño. Cuatro de ellos ya están fuera y faltan otros dos que son: Tercera Guerra Mundial y una canción que se llama Caigo, que es probablemente la canción más sincera que he escrito hasta ahora. Ambas tienen una onda mucho más tranquila que el resto y reflejan más lo que era la Yoly que llegó a aquí -a Madrid- hace ya año y medio. 

¿De dónde procede el título?

Y.S.: Pues he sentido que Magma reflejaba un poco mi experiencia de venir aquí, de grabar el EP… Es sentir que todo empieza a coger temperatura y a subir. Además, está compuesto por cosas que me salen de tan de dentro, que me parecía una buena metáfora. Son cosas que de manera buena o mala, de manera amorosa o personal, me han hecho explotar para bien o  para mal. Entonces, creo que tenía mucho sentido usar ese nombre.

“Creo que nunca había conectado tanto con seres humanos como he conectado aquí”

Hablando de coger temperatura, este 2019 ha supuesto algo así para ti ¿Con qué te quedas?

Y.S.: Uf… Buena pregunta. Yo creo que me quedaría con la gente que he conocido porque se han convertido en pilares fundamentales en mi vida, muchísimo más allá de lo musical. Creo que nunca había conectado tanto con seres humanos como he conectado aquí con gente que se dedica a lo mismo que yo. Así que creo que me quedaría con la gente que he conocido, sin duda alguna.

¿Un sueño por cumplir?

Y.S.: Pues, por ejemplo, para mí será un sueño si, cuando llegue a la sala Sol, están allí  viendo el concierto del primer trabajo de mi vida mis padres, mi familia y toda la gente que me importa. Creo que esa noche será un sueño que sé a ciencia cierta que se va a cumplir. De momento, ese es el más próximo, luego ya iremos poniendo más.

¿Qué le diría la Yoly Saa de hoy a aquella que hace año y medio se vino a Madrid para dedicarse a la música?

Y.S.: Le diría que bien hecho, que ha sido lo mejor que ha podido hacer en la vida.

Para terminar, ¿qué es el éxito para Yoly Saa?

Y.S.: Para mí el éxito no es nada más que hacer lo que te apasiona durante toda la vida, si puedes. El éxito no es, en ningún caso, llenar el WiZink Center, que si pasa sería genial… Yo creo que todo el mundo aspira siempre a lo máximo, pero, para mí, el éxito es estar rodeada de gente que te sume, te aporte cosas y te haga crecer y dedicarte a lo que te gusta con toda la pasión, porque si no, no tendría sentido.

Hace unos meses la descubríamos en Libertad 8. Sobre las tablas de la emblemática sala madrileña encontrábamos a una joven cantautora que, con un puñado de buenas canciones y la única compañía de una guitarra, fue capaz de removernos. Desde entonces, no hemos parado de seguirle la pista.

Con su norte por bandera, un volcán de emociones por dentro y una gran sensibilidad a la hora de componer, Yoly Saa consigue que todos tus cimientos se tambaleen y, así, caer rendida a sus canciones es tan solo cuestión de segundos. El próximo 11 de marzo presentará en la Sala Sol de Madrid su primer trabajo, Magma, y lo hará en formato banda. “Quiero disfrutar mucho y que la gente disfrute y vea qué puede pasar cuando toco en directo con mucho más que una guitarra”, nos ha comentado. Desde aquí, solo nos queda desearle todo lo mejor y darle las gracias por aceptar esta entrevista.

 

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.