En torno a las 13:30 horas del medio día, es imposible bajar Gran Vía en dirección a Cibeles sin sentir el bullicio y el tráfico de La Capital. Buscar un sitio céntrico y tranquilo para hablar parece una utopía en tiempos de prisas y modernidad. Sin embargo, aquel día nos lo íbamos a encontrar más cerca de lo que pensábamos. 

Las obras exteriores del Palacio de Comunicaciones de Cibeles nos hicieron presagiar -erróneamente- que nos habíamos equivocado de lugar. Si nuestro objetivo era encontrar un espacio tranquilo para realizar una entrevista, aquel no era el sitio. O … quizá sí. Las reformas de la primera planta nos obligaron a tomar el ascensor rumbo a la quinta. Allí una acogedora sala, rodeado de sofás de colores, silencio y vistas privilegiadas a la diosa Cibeles, se convirtió en el escenario perfecto para conversar con nuestro invitado.

Actualmente, líder de Nómada, Alejandro Parreño se dio a conocer gracias a la primera edición de Operación Triunfo. Tras su salida y envuelto en esa vorágine de un éxito que pilló por sorpresa a concursantes y programa, publicó en 2002 su primer álbum, Perdido en el Paraíso, cuyo primer single fue Ellas. Tras un segundo álbum, Me Río (2003), Alejandro forma Nómada junto a su hermano Gonzalo y su amigo Pablo Torres en 2007. 

A día de hoy y después de un tiempo de retiro, ha lanzado al mercado El Mundo que No Conocí e Infinito, los dos primeros sencillos y adelantos de un nuevo trabajo discográfico, que verá la luz a principios del próximo año. Sobre pasado, presente y futuro hemos hablado con el músico y compositor valenciano Alejandro Parreño. 

Tras dos discos en solitario, en 2007 formas Nómada ¿Qué te llevó a fundar la banda?

Alejandro Parreño (A.P.): Mis dos primeros álbumes salieron de ‘la factoría OT‘, es decir, vinieron un poco a rebufo del éxito del programa. Sin embargo, en 2005-2006, yo tenía muchos temas compuestos. Así que fui a ver a Carlos Quintero -exproductor de Chenoa- y Mar de Pablos para enseñarles mi maqueta. La escucharon y les encantó. Y como en los arreglos de las canciones habíamos trabajado tanto mi hermano Gonzalo como mi amigo Pablo, nos planteamos formar una banda. De este modo, nació Nómada.

¿Cómo fue trabajar mano a mano con tu hermano Gonzalo?

A.P.: Con Gonzalo, era muy guay trabajar. Discutíamos, a veces, y terminábamos un poco a hostias como los Gallagher – integrantes de Oasis- [risas]. No, es broma. Me daba muy buenos consejos y durante toda mi vida ha sido como mi tutor musical. Nos llevábamos cinco años y, cuando yo era un chiquillo, él ya tocaba con su banda de rock, que más tarde derivó en la Pulquería o Santero y los Muchachos

¿De él proviene tu raíz más rockera?

A.P.: Sí. A ver, yo soy el pequeño de cuatro hermanos. Mi padre era melómano a tope. Él era más de Beatles y mi madre de Serrat y Frank Sinatra. Mi hermano, sin embargo, prefería Metálica o Guns & Roses y mis hermanas eran The Cure. Entonces, he mamado de todas las época y he pillado todo tipo de música. Mi familia ha sido muy melómana y he tenido buenos profesores.

Haciendo alusión al nombre de la banda, ¿ser músico implica tener alma nómada?

A.P.: Sí, también es un poco por la vida que llevamos… Yo he tenido una vida muy nómada. Me he cambiado de casa como 4 ó 5 veces. Así que nómada también es un poco el resumen de mi vida. A parte, he querido mantener ahora el nombre en memoria de mi hermano Gonzalo -fallecido en 2012- y también para diferenciarlo de mis dos primeros discos, de los que estoy muy orgulloso, pero estas canciones ya son temas míos escritos por mí y soy yo con un sonido más banda, que es lo que quería.

Dejando atrás el ayer, después de un periodo de calma, en abril lanzaste el El Mundo que no Conocí, el primer sencillo del que será tu nuevo álbum. Háblame de esta canción.

A.P.: Esta canción surgió al hilo de uno de tantos rifirrafes que se tienen en las relaciones. Quizá también por el tipo de vida que he tenido, sí que en algún momento he dicho eso de que: “¡qué pena que no me haya dado cuenta de lo maravillosa que es esta persona!”. Además, esta canción no solo habla del amor, sino de todas esas cosas que no he sabido valorar en mi vida y cuando pasa el tiempo dices: “¡Jo, que pena!”. En definitiva, trata de aprovechar las oportunidades.

Y al hilo del título de la canción, ¿qué opinión te merece el mundo que sí conoces?

A.P.: ¡Puff! Está muy jodido, pero también creo que en todas las épocas hemos tenido momentos malos y, sobre todo, cuando viajas fuera, te das cuenta de que aquí en España vivimos de puta madre de momento. Siempre va a haber problemas políticos, diferentes ideologías, violencia siempre ha habido… Lo que pasa también es que ahora con las redes todo se magnifica un poco más. El mundo siempre ha estado jodido y también ha estado bien…

En este sentido, ¿la música puede contribuir a templar los ánimos?

A.P.: Hombre sí, la música siempre ha contribuido a poner paz y amansar a las fieras. También te digo, que ahora estamos en una época muy jodida para la música. Yo no me meto con el reggaeton, de hecho tengo amigos que lo hacen, el problema está en que los medios le dedican un 90% de su espacio. Antes, había un abanico mucho más amplio. Yo recuerdo escuchar la radio en los 90 y sonaba R.E.M, Jarabe de Palo, Mecano, Ricky Martin… Ahora no, ahora el 90% es música latina o reggaeton y creo que las radios tendrían que abrirse un poquito más en ese sentido. A día de hoy, no sé cómo va a acabar la industria…

¿Consideras que se apuesta más por la música internacional que por la nacional?

A.P.: Vivimos en una cultura musical, en la que todo lo que viene de fuera nos parece mejor. Es verdad que nosotros hemos aprendido mucho de la música anglosajona, pero aquí tenemos cosas buenísimas a las que no les hacemos ni caso. Luego también hay mucho nazismo musical: o eres muy indie y entras en un sector muy indie -indie entre comillas, porque lo que llaman indie ahora, es pop de toda la vida- o haces reggaeton. Entonces, la gente como yo, que hacemos pop-rock, estamos como un poco perdidos y tienes la sensación de que todo se ha denigrado. Hay como dos bandos, sin punto medio, y yo estoy en ese punto medio por suerte y por desgracia

La tendencia de etiquetarlo todo…

A.P.: Sí. Yo por ejemplo me di a conocer gracias a Operación Triunfo y hay radios que solo por eso no me han querido poner, sin haber escuchado mis canciones. Y estamos hablando de mi último disco, que está grabado con unos musicazos -músicos de Los Zigarros, mi guitarrista está tocando con Second y mi productor, Manuel Tomás, tiene dos Grammys-. Pero da igual, solo por ser de OT no suena y dices: “¡pero por el amor de Dios, al menos escúchalo que hay un trabajo ahí de gente muy profesional!”. A veces, te topas con la “etiqueta OT“… Pero, yo estoy súper orgulloso. Me di a conocer ahí, aunque es verdad que la gente te pone la etiqueta y te tienen crucificado.

Una cruz que te marca independientemente de lo que hagas, supongo, porque nada tiene que ver ese Ellas de 2002 con Infinito, la canción que da título a tu próximo álbum ¿Cómo surgió este tema?

A.P.: Sí. Infinito es un tema que compuse para la madre de mi hijo. Por H o por B no funcionábamos como pareja, pero tenemos un amor como muy fraternal y familiar. Ella me ha dado lo mejor de mi vida que es mi hijo y la canción habla un poquito de eso, del amor incondicional que también se puede llevar al plano familiar. La familia no la eliges tú y, a veces, te llevas a matar con ella, pero cuando hay un problema, la familia siempre se une y ese es el concepto de Infinito, el amor incondicional hacia alguien que quieres. 

Indagando por tu Instagram, me topé con esta frase de la película Green Book: “El mundo está lleno de personas solitarias que nunca dieron el primer paso”. En este sentido, ¿Alejandro Parreño se ha arrepentido de no haber dado algún paso?

A.P.: Sí. De hecho, esto lo he aprendido con los años. Creo que, a veces, hay que guardarse el orgullo y aprender a perdonar. En ocasiones y por lo que sea, durante la vida surgen malos entendidos y las personas se separan. Sin embargo, luego te das cuenta de que echas de menos a esa persona y piensas: “¡Coño, si la echas de menos, da el primer paso y llámala!”. Eso me ha pasado muchas veces [risas].

Hacías referencia al paso de los años ¿Qué le diría el Alejandro Parreño de hoy a aquel chiquillo que en 2001 entró en Operación Triunfo?

A.P.: Pues que se tome la vida con calma, porque al final sí que hay una cosa que me ha enseñado tener un hijo y es que todo depende de cómo lo veas. No hay nada relevante salvo la muerte. Yo recuerdo que me preocupaba por tonterías y pasa el tiempo y te das cuanta de que solo estamos aquí de paso … Así que Keep Calm, relájate y no te tomes la vida tan en serio.

Alejandro Parreño conoce de primera mano qué es la fama, ya que su paso por la primera edición de Operación Triunfo le catapultó de la noche a la mañana a lo más alto. En la actualidad y con la sabiduría que dan los años, confiesa que “yo ya he vivido lo que es la fama y de verdad que no la quiero”. De espíritu Nómada, admite que atraviesa por una etapa “muy tranquilica” de su vida y ‘virgencita, virgencita que me quede como estoy’. A principios de año, su álbum Infinito verá la luz y con él probablemente venga de la mano una gira de conciertos. Por nuestra parte, no nos queda más que desearle todo lo mejor y proclamarle nuestro cariño infinito por regalarnos unos minutos de charla.

Texto y entrevista: María Sánchez  

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.