Casi cinco años después de su debut artístico con PercuAutora (2014), su primer EP, la cantante y multinstrumentista Virginia Rodrigo, está de vuelta con nuevo material. Cocinado durante dos años a fuego lento, La Intrusa (2019), implica un paso adelante en su propuesta musical. Los nueve temas inéditos del disco destacan por sus letras irónicas, mordaces y críticas, que se acompañan de melodías enérgicas y sonidos muy bailables. 

Su nuevo single, Arroz Pasao, es claro ejemplo de ello. Con este tema, la polifacética artista vuelve a hacernos pensar y sonreír a la vez que echarnos unos bailes. Una historia real, actual, de género y que invita a recapacitar sobre la realidad de las mujeres siempre desde la ironía y la enorme creatividad en los textos de Virginia.

Sobre esta canción y su nuevo álbum, nos hemos sentado a hablar con Virginia Rodrigo y, a continuación, os dejamos con el resultado.

Tienes nuevo álbum, La Intrusa, que además es la canción que abre el disco. En ella dices “Me ha llevado un largo trecho, 30 y varias primaveras, […] con mis errores y aciertos aquí sigo”. Ahora que intuyo que te has reencontrado contigo misma, ¿qué parte de culpa ha tenido la música en este camino?

Virginia Rodrigo (V.R.): Para mí la música ha sido un proceso de descubrimiento durante todos estos años. Al principio, empecé como percusionista y poco a poco he ido investigando otras formas de creación como son la melodía, la armonía y el poder poner texto a la música para expresar todo lo que quería decir. Digamos que mi camino artístico y mi camino de vida en realidad no están divididos, sino que para mí son la misma cosa.

¿Cómo ha sido el camino hasta llegar hasta el punto donde te encuentras hoy?

V.R.: Ha sido, como te decía anteriormente, un camino de investigación, de permitirme otras formas de expresión que no sean solamente las que me venían dadas por mis estudios. Ha sido un camino de exploración y actualmente lo sigue siendo porque, además de la música, en los últimos años también me he dedicado a escribir prosa y ensayo y a expresarme a través de la danza. 

¿Este proceso ha sido “tu gran salto al vacío”?

V.R.: Sí, exactamente. Mi salto al vacío fue permitirme a mí misma incursionar eso en otras áreas que no eran las que venía haciendo hasta la fecha. Yo venía de la parte de atrás del escenario, estaba detrás con la batería, y de repente dí el salto hacia delante. Era un anhelo, pero también había mucho miedo en ese salto por la exposición que suponía. 

En este sentido, en Cuerpo Canción explicas algo así como que componer contribuye a “Contactar con el instinto oculto y escondido” ¿Qué “instintos” o habilidades ha revelado la música en ti, que quizá desconocías que tenías?

V.R.: Muchísimas. De hecho, Cuerpo Canción habla sobre esa exploración del movimiento y la expresión a través del cuerpo. Eso para mí ha sido un gran descubrimiento: poder investigar la creación a través del cuerpo. Es cierto, que siempre me ha gustado bailar y siempre he bailado, pero no me había puesto a ello de forma creativa. La verdad es que he descubierto cosas muy flipantes, porque te permite crear desde un lugar mucho más intuitivo e instintivo. Al final, cuando escribes hay mucha cabeza, entonces poner el cuerpo me ayuda a conectar con algo más intuitivo y verdadero. 

Y hablando de crear, cuando las Musas se muestran Esquivas ¿Cómo se enfrenta una a la página en blanco?

V.R.: La página en blanco para mí ha sido una de las trabas más complicadas porque, de repente, me tenía que enfrentar a un segundo disco. Con el primer álbum, dí un salto al vacío, pero también había cierta inconsciencia que te ayuda. Sin embargo, cuando tienes que hacer un segundo trabajo, te enfrentas a tu propia expectativa, exigencia y te comparas a ti misma con tu trabajo anterior. Entonces, ahí surgen los bloqueos y muchas dificultades. Para mí, ha sido un proceso de aprendizaje muy grande el poder superar ese bloqueo.  Ha habido una parte muy difícil durante el año que estuve componiéndolo, pero superar ese miedo a la pagina en blanco y a otras muchas cosas, me han hecho crecer mucho. La verdad es que soy una persona muy distinta a la que era hace dos años, cuando empecé a a escribir el disco. Así que, estoy contenta por eso. 

¿El miedo a dejarse llevar ante la página en blanco es el mayor enemigo para las musas? ¿En su caso, cómo se combate?

V.R.: Yo lo combatí no dejando que me pudiera. Por ejemplo, una cosa que me ha servido de mucho ha sido salir, cuando me atoraba, a caminar o correr a ser posible en la naturaleza. Esto para mí ha sido súper fundamental. 

Ese “miedo” del que hablamos antes ¿procede o es consecuencia de “ese mundo perfecto que nos venden las redes sociales” y del que hablas en Venganza de las Cosas Reales?

V.R.: Sí, claro. Ese miedo es el miedo ancestral a no ser suficiente o sentir que lo que haces es una mierda, al compararnos siempre con los demás. En ese sentido, las redes son muy chungas porque todo el tiempo nos incitan a compararnos con los demás y, encima, como lo que se muestra tampoco es muy verdadero, porque todos mostramos lo bueno… Entonces, es muy fácil que te proyectes en esa gente y siempre te sientas insuficiente. Vivimos en un mundo en el que se vende mucho humo y hay mucha mentira detrás de las redes y eso nos hace sentirnos mal. Así que sí, una parte de ese miedo está alimentado por las redes.

Si la “moda de las redes” nos invita a “vender humo”, la sociedad en la que vivimos ¿Todavía mira con recelo y juzga a las mujeres que deciden no ser madres, tal y como hablas en Arroz Pasao?

V.R.: Sí, por supuesto. Yo hice esa canción porque me pasaba y me sigue pasando. La gente me pregunta, me supone o me deja caer que a ver para cuándo voy a ser madre porque no concibe que teniendo “las condiciones” -una pareja, una situación económica razonable, etc.-, no quieras tener hijos. Me da la sensación de que mucha gente se piensa que en algún momento esto se me va a pasar y voy a sentar la cabeza y hacer lo que “tengo que hacer” (tener hijos y crear una familia). Todavía hay mucha presión para las mujeres en este sentido. 

Siguiendo en esta línea, ¿consideras que la industria musical tiene techos de cristal? ¿En su caso, como los derribamos?

V.R.: El techo de cristal está en todas partes. Está en la música, la ciencia, los altos cargos de las empresas … ¿Cómo lo derivamos? Pues con mucho feminismo, mucha lucha y con lo que ya estamos haciendo: visibilizándonos y peleando. Sobre si es algo que veremos a corto plazo, sinceramente no lo creo. El techo de cristal es algo que se irá rompiendo poco a poco, pero bueno … Estamos en ello. Desde luego, veo que vivimos un momento de feminismo, donde la lucha está muy visibilizada y son tiempos bonitos. Como hay mucho movimiento, también hay mucha reacción, así que eso significa que lo estamos haciendo bien. 

Para finalizar y siguiendo la tradición de todos los artistas que pasan por Bemol Magazine ¿Qué es el éxito para Virginia Rodrigo?

V.R.: ¡Qué buena pregunta! Pues mira, para mí, el éxito es poder hacer lo que quiero; pero, a la vez, el éxito es un concepto que hay que ir como actualizando. Creo que hay una cosa que es el éxito que nos venden, que yo también soy permeable a él, pero tenemos que estar despiertos para que no nos vendan esa idea de éxito que es sonar en todas las radios, ser súper famoso, tener muchos seguidores, etc. Aquí la pregunta para mí es: ¿Y cuáles son los precios de ese éxito? Si tengo que pagar precios para ese éxito que me alejan de lo que es honesto para mí, entonces para mí no es éxito. 

Yo creo que el concepto de éxito todavía lo estoy construyendo. A día de hoy, para mí, es hacer lo que de verdad es honesto al 100 por 100 y que eso llegue a cuanta más gente mejor, teniendo un nivel de satisfacción personal con lo que hago sin sentir que estoy vendiendo algo que para mí no es real. Yo no quiero ser famosa a cualquier precio, porque hay cosas por las que no pasaría. 

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Virginia Rodrigo / Foto: virginiarodrigo.com

Con nueve canciones inéditas bajo el brazo y dispuesta a no callarse nada, Virginia Rodrigo regresa como La Intrusa de un mundo, en el que cada vez se desenvuelve mejor. Sus reivindicaciones y críticas manifestadas en forma de canción y con grandes dosis de ironía, no solo invitan a sentarse a escucharla detenidamente, sino a reflexionar acerca de diversas problemáticas, entre ellas la situación actual de la mujer. Desde aquí, Virginia, no nos queda más que desearte lo mejor y esperar que tus musas te sigan brindando inspiración para seguir creando Materia Emocional de esta calidad.

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Texto y entrevista: María Sánchez

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.