Si has visto El Embarcadero de Moviestar + (o lo has devorado, como una servidora), a buen seguro te has visto en la necesidad de echar mano de ‘San Google‘ para averiguar quién se encuentra detrás de esa voz con matices flamencos que cautiva desde el primer segundo que la escuchas. Nosotras lo hemos hecho. 

Así, “Como los perros de caza” rastreamos por la red y corrimos en busca de cualquier dato que nos permitiese conocer quién se escondía detrás de esos Coyotes que dan título a la canción de la serie. La búsqueda nos reveló que la responsable de todo es Travis, una cantautora madrileña de 28 años, que es el alma y cerebro de Travis Birds, un proyecto musical que nació en 2010 como punto de fuga a una época de caos y terminó convirtiéndose en su principal motivación y dirección profesional.

Tras un primer álbum autoeditado y remasterizado en 2018, Año X, Travis publicó Coyotes, una desgarradora canción que “describe la evolución en las fases de una obsesión, en la que la posibilidad de conquista destroza y convierte al individuo en animal”. Un tema que ha sido elegido como cabecera de la serie El Embarcadero y que le ha permitido actuar el pasado mes de marzo en la gala inaugural del Festival de Cine de Málaga. Una experiencia que la propia cantautora califica como “una pasada y un sueño cumplido” porque confiesa que “me encanta el mundo del cine y poder formar parte de alguna manera de la gala me hizo una ilusión tremenda”.

En la actualidad, Travis Birds se encuentra ultimando los detalles del que será su nuevo proyecto discográfico, La Costa de los Mosquitos, que saldrá previsiblemente en otoño.  Sobre este trabajo y muchas cosas más, nos hemos sentado a hablar con la joven artista. 

En los últimos meses la vida te ha cambiado gracias a Coyotes ¿Cómo surgió el proyecto de poner banda sonora a El Embarcadero?

Travis Birds (T.B.): Una mañana subí un vídeo a Instagram con un trocito de la canción y por magia divina llegó a la persona que tenía que llegar [risas]. Lo vio, le gustó mucho y lo presentó tanto a la productora como a la gente de Moviestar y les encajó. Así, que me lo dijeron y salió para delante.

Tengo entendido que este proyecto surgió en un momento en el que te estabas replanteando qué hacer ¿Es así?

T.B.: Sí. Mis inicios en la música en general han surgido de momentos así. Comencé mi carrera como músico en un momento muy extraño de mi vida, en el que veía todo súper gris y lo mismo me ocurrió con el proyecto de El Embarcadero. Vino en un tiempo en el que estaba un poco desencantada y perdida. No me llegué a plantear dejar la música porque, de hecho estaba ya con la cabeza puesta en el próximo álbum, pero sí que fue un momento un poco de coger fuerza para hacerlo bien y de manera diferente a Año X.

¿Y este proyecto fue este el impulso definitivo para seguir con más fuerza?

T.B.: La vedad es que llegó muy de casualidad. Yo quise irme un tiempo de Madrid y terminé en Ecuador haciendo otra cosa totalmente diferente a lo que había hecho en mi vida hasta ese momento. Quería volver renovada y justo cuando regresé, fue cuando pasó todo esto en cuestión de muy pocos meses.  Así que fue como un súper regalo.

Como comentabas, ha sido un cambio enorme en muy poco tiempo ¿Cómo lo estás viviendo?

T.B.: Pues bien. La visibilidad del proyecto ha crecido mucho y eso se nota, porque están surgiendo cosas como lo del Festival de Cine de Málaga u otras cosas muy bonitas. Se vive con mucha ilusión, alegría y, sobre todo, con muchas ganas de ir sacando lo próximo.

Antes de que me hables de lo que está por venir, permíteme detenerme en Coyotes, este tema que habla de ese amor obsesivo que llega a volverse irracional ¿Has llegado tú a ese punto de obsesionarte por algo o por alguien hasta perder la razón?

T.B.: Absolutamente [risas]. De hecho, el nuevo álbum va muy de eso. Coyotes ha sido como la primera que habla de eso, pero todo el disco conceptualmente está basado en las obsesiones. De hecho, La Costa de los Mosquitos es un lugar irreal en la cabeza de una persona, a la que sus obsesiones le han conducido hasta ahí. En este sentido, los mosquitos representan todas esas obsesiones y perturbaciones mentales.

Creo que llegó ese punto de mi vida en el que comencé a volverme loca … [risas] No es que esté loca, pero sí he empezado a experimentar sensaciones que no había vivido nunca antes, probablemente muy relacionadas con distintas obsesiones, ya no solo en el amor, sino también la obsesión por llegar a alcanzar algo concreto y eso me ha llevado a descubrir facetas de mí misma que desconocía. Por mucho que nuestro estilo de vida nos aleje, en el fondo todos estamos un poco locos y es súper fácil volver a nuestro instinto más animal. Y es esto lo que de alguna manera he intentado plasmar en el disco. 


Pero … ese punto de locura, a veces, también viene bien ¿no?

T.B.: A mí me ha compuesto un disco entero [risas]. Mola intentar tener el desahogo de lidiar con todo eso de una forma sana. Creo que estar en contacto con nuestra parte animal le da un punto interesante a la vida.

A la vida y a los discos [risas] ¿Cuándo podremos refugiarnos en La Costa de los Mosquitos?

T.B.: Los temas están, pero con su construcción estamos yendo poco a poco. Ahora hemos lanzado Madre Conciencia como nuevo single y el disco probablemente salga después de verano.

Aunque tendremos que esperar unos meses para escucharlo en plataformas digitales y en físico, el próximo 23 de mayo en Madrid (sala Copernico) vais a presentar este nuevo trabajo en directo ¿Es cierto?

T.B.: Sí, es la presentación previa a que esté todo terminado, porque nos parece que ya toca y porque bueno como hoy en día se van sacando las cosas por singles, pues queríamos tener ya una fecha y … Ya representaremos después, cuando salga el disco [risas].

¿Qué nos puedes contar de este directo?

T.B.: Estamos preparándolo un poco a contrarreloj, porque hay muchas cosas que hacer, pero nos gustaría que fuera un concierto en el que consigamos trasportar a la gente a este lugar del que te hablaba: esa isla desierta, en la que cada uno de los espectadores la sienta de una forma muy personal. Queremos que sea una experiencia muy personal y ambiental para cada uno. A mí me encanta ir a un concierto y que me remueva cosas o me inspire y eso es justo lo que me gustaría conseguir provocar en otros. Así que será algo muy ambiental e hilado para intentar que cada uno encuentre su propio retiro.

Llegados a este punto, ¿cómo llegó la música a ti?

T.B.: Fue a raíz de que acabé el instituto, tarde porque era un desastre [risas]. Bueno … yo no era un desastre, sino mis posibilidades lo eran. Yo no sabía lo que quería, todo me parecía muy gris y me sentía un poco inútil porque, por un lado, no terminaba de entender quién era y a dónde quería ir y, por el otro, tampoco tenía muchas opciones porque llevaba una nota súper justa. Pero, fíjate, gracias a ser un desastre y a esa época un poco oscura, pude relajarme y deshacerme de muchas autobarreras. La música llegó  a mí sin plantearme si era o no difícil y sin pretensiones. Vino de una forma muy natural y fue germinado una especie de planta dentro de mí que, de repente, dio sus frutos y me hizo ver muy claro que era a lo que me quería dedicar.

¿Encontraste en ella tu refugio?

T.B.: Sin duda fue como una barca en mitad del océano para mí. Fue un escondite, en el que todo surgió muy poco a poco. Realmente no fui consciente de ello hasta años después. La música fue como una amiga, como una compañera que me rescató y me dio mucha paz. Me enseñó a ver el mundo de una manera diferente. 

Y en ella hallaste una nueva forma de expresión …

T.B.: Sí, sin duda. A mí desde pequeñita siempre me ha gustado escribir y, de hecho, usaba música para escribir, pero nunca me había puesto a componer o contextualizar eso en una canción. Entonces, de repente, fue como una explosión, porque ya tenía la herramienta para hacer la música que me apetecía. Eso supuso abrir la escritura a algo que todavía me llena más: la música.

¿La música contribuyó a dar rienda suelta a esa creatividad que en el colegio quizá no habían sabido fomentar?

T.B.: Absoluta y totalmente. Yo no sabría decir cómo se tiene que enseñar porque me parece un tema súper complejo, pero creo que en mi caso estuve muy condicionada por una metodología que me exigía que diese una respuesta que a mí me resultaba imposible dar. Es cierto que hay a gente que le va bien así, pero también hay muchos otros que llevamos un poco el cartel de “inválidos“, de “no vales para esto” … Cuando igual vales más que de sobra o tienes unas capacidades que todo el mundo a tu alrededor desconoce, pero que no están sabiendo fomentar desde la enseñanza por esa educación en linea y -para mí- demasiado técnica, que no fomenta la creatividad en absoluto.

Con la experiencia de estos últimos años ¿qué le diría la Travis de ahora a aquella que terminó el instituto y encontró en la música su “retiro”?

T.B.: ¡Jo, qué pregunta tan guay! ¿Qué le diría …? Le diría: “no tienes ni idea de lo que te va a pasar”. Si te digo la verdad, aprecio muchísimo a esa persona que fui. Le diría: “tía ole tú, qué valiente has sido”, porque ya no lo soy tanto [risas]. No, fuera de broma, me parece que en aquel momento era bastante libre y, por eso, tengo cierta admiración por esa persona que fui.

Coyotes ha calado en los corazones de la gente y su éxito te ha llevado, incluso, a actuar en el Festival de Cine de Málaga. Sin embargo, queremos saber ¿qué es el éxito para Travis Birds?

T.B.: Esa es una pregunta súper bonita y muy filosófica en realidad ¿Qué es el éxito? Muchas veces creemos que es lo que nos han vendido que es: el reconocimiento de tu trabajo, pero yo me he dado cuenta de que hay veces que me he marcado objetivos y cuando los he conseguido, no me han hecho feliz. Por eso, yo creo que el éxito es tener siempre esa lucecita dentro encendida que te permita ser consciente de que estás haciendo lo que quieres y estás peleando por ello, porque muchas veces nos obsesionamos tanto con llegar a un objetivo y que, cuando lo consigues, te das cuenta de que de no te hace feliz. Así que autoexigirte y desarrollándote personalmente me parece una forma de éxito súper clara.

Travis Birds se autodefine como “una mezcla entre un niño, un señor muy serio, una tarada y un escarabajo común”, una fusión que potencia al máximo su cercanía y simpatía en las distancias cortas. Así lo pudimos corroborar el día que la entrevistamos. Con la mirada puesta ya en su concierto del próximo 23 de mayo (entradas AQUÍ) y con las maletas preparadas para poner rumbo a La Costa de los Mosquitos, Travis y su punzante voz vuelven a refrendar por qué se han ganado su sitio en el mundo musical. Desde aquí solo nos queda desearle lo mejor y esperar que sus futuros proyectos nos vuelvan a reencontrar. 

Redes Sociales Travis Birds: Instagram, Twitter y Facebook

Texto y entrevista: María Sánchez

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.