Articolo in italiano 🇮🇹 

Tras pasar por Berlín, Zúrich, Mónaco y París, este miércoles el Mengoni Live 2019 de Marco Mengoni culminaba su etapa europea con un concierto en la madrileña Joy Eslava, lugar escogido por el italiano y su equipo para presentar en directo las canciones de su último álbum AtlanticoCon este último trabajo, Mengoni se ha propuesto efectuar un recorrido musical por las costas que baña el segundo océano más grande del mundo, una travesía que también ha querido trasladar al directo.

A las nueve de la noche y haciendo alarde de saber estar y puntualidad, los músicos saltaban al escenario y, ‘con la música alta‘ y la energía por las nubes, un sonriente Marco aparecía en escena a ritmo de Quiero, un tema de corte “retro“, con el que toda la sala se arrancó a cantar y bailar. Tras dar la bienvenida a sus incondicionales, el éxtasis continuó con Pronto A Correre, una canción que pese a tener su versión en castellano, Marco decidió mantener en su idioma de origen. Un detalle que, sin duda, agradecimos.

Si el viaje a través del Atlántico había disparado la adrenalina en sus primeros minutos, tocaba rebajarla, encontrando refugio ‘en ese lugar alejado del mundo, donde hasta un solo segundo parece infinito’. Y no solo lo pareció, sino que lo fue, porque durante los algo más de cuatro minutos que dura Sai Che, el de Ronciglione (Viterbo-Italia) logró detener el tiempo.

A continuación, llegó Buena Vida y con ella los movimientos de caderas se volvían a desatar, mientras unos trescientos abanicos azules aparecían entre el público al compás de cada estribillo. El esercito –sus fans había conseguido sorprender al ‘capo‘, pero éste todavía se guardaba un as en la manga para terminar de enloquecer a los asistentes durante los segundos finales del tema. “Ay que me quema, me quema, yeah, me quema Madrid”, cantaba mientras se dejaba fluir por la música y el son flamenquito le invadía el cuerpo. 

A estas alturas de la noche, Mengoni ya había demostrado que tanto en italiano como en castellano sus canciones son capaces tanto de elevar las pulsaciones como de erizar la piel, pero quiso dar un paso más allá, fusionando ambos idiomas. Así, nos regaló una versión italo-española de Muhammad Ali. Un crochet que terminó de rendir al publico a sus pies.

La sensibilidad y el buen gusto se abrió paso de la mano de In Un Giorno Qualunque, una canción que nos remonta a los inicios de su carrera musical y que, no solo no deja de emocionar, sino que como el buen vino mejora con el trascurso de los años. Tras Parole In Circulo y su estribillo digno de cualquier trabalenguas -al menos para los que no parliamo italiano de nacimiento- , la Intro instrumental Della Ragine del Mondo nos sumergía en la atmósfera de paz e intimidad de Solo Ahora.

Sentado frente al público y a corazón abierto, prosiguió con una sublime interpretación de Ti Ho Voluto Bene Veramente, que fue solo el preludio de uno de los momentos más emocionantes, mágicos y especiales de la velada. Con Proteggiti Da Me, Marco no solo desnudó su alma por completo, sino que también dio rienda suelta a su maestría vocal, modulando la voz a su antojo y entonando y clavando notas altísimas. Y si pensábamos que con esta canción habíamos tocado el cielo, no podíamos estar más equivocadas. Previa confesión de ser un chico celoso, se atrevió a versionar al mismísimo John Lennon y su Jealous Guy, bordando una actuación que desató una efusiva ovación y dejó al público con la boca abierta. De su dominio del inglés, ya mejor ni hablamos porque me parece un detalle insignificante …

De esta manera, nos adentrábamos en el ecuador del concierto y poníamos rumbo a Latinoamérica. La Casa Azul nos trasladó a México, nos trajo a la memoria a la artista Frida Kahlo y consiguió enmudecer a la sala durante un par de segundos, cuando Mengoni aseguró que “si callas lo sientes. Shhhh, este es el ruido que da“. Seguidamente, regresamos a la península -concretamente a tierras portuguesas- de la mano de Amalia y unos bailes de infarto. El repertorio gano fuerza e intensidad, más si cabe, con Ser Humano. Fue, entonces, cuando el escaso metro que separaba el escenario de público se diluyó al grito de “Amor unido vence y vencerá“, con el que artista y esercito fueron uno. Lo mismo ocurrió con Guerriero, una canción que bien podría ser catalogada de himno, ya que cada vez que cada vez que la interpreta sientes ese abrazo que da conforto y ‘forza sempre’

Onde y Pa’ Que lo Tires aportaron el flow a la noche y cedieron paso al último tema antes del bis. Cuando la banda se disponía a tocar los primeros acordes de la canción, Marco los interrumpió para preguntar al público qué quería escuchar: L’Essenciale o Incomparable -la versión en castellano-. Por abrumadora mayoría -y gracias a Dios o a los diversos Santos, por aquello de la Semana Santa, ya me entienden- se alzó con la victoria la primera opción. “Il púbblico è sovrano” (el público es soberano), comentó antes de inundar de emoción Joy Eslava con el tema que le dio la victoria en Sanremo 2013 y le permitió representar a Italia en Eurovisión ese mismo año

“Madrid, si estoy aquí es gracias a vosotros”, declaraba antes de despedirse y abandonar el escenario. Sin embargo, poco duró la ausencia, porque instantes después regresaba al palco para poner punto y final al show. “He pasado 3 meses en Madrid y esta canción está inspirada en mi estancia aquí”, de esta forma daba paso a Hola. Durante su interpretación un cielo estrellado, creado por el efecto de la oscuridad y el brillo de las linternas de los móviles, se instauró en pleno corazón de la calle Arenal. Finalmente, las luces desaparecieron a favor de los bailes desenfadados y el fin de fiesta corrió a cargo de Yo Te Espero

De esta manera, Marco Mengoni despedía una velada mágica, emotiva e incomparable y ponía punto y final a su tour europeo. Con 4.300 Km a sus espaldas en menos de un mes, el artista italiano ha demostrado que su música no entiende de fronteras, que a sus 30 años tiene aún muchas cosas que decir (y cantar) y que es capaz de evolucionar, explorar nuevos senderos musicales y adaptarse a los tiempos, sin perder calidad y derrochando talento, carisma y voz. Además, su humildad, cercanía y cariño lo convierten en un ser humano excepcional.

¡Grazie mille, Marco, e buona vita per te e la tua band! Madrid già è la tua casa.

Texto y fotografía: María Sánchez

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.