El pasado jueves El Despertar Tour de Nil Moliner llegaba a Madrid con el cartel de ‘entradas agotadas‘ colgado de las puertas de Joy Eslava y ante la atenta mirada de unas mil personas, que no pararon de cantar y bailar durante toda la noche.

Nil Moliner es sinónimo de alegría, fiesta, buen rollo y naturalidad. Un cóctel que, aderezado con sus letras optimistas y vitales, conformó el elixir perfecto para escapar de los problemas cotidianos y sentirse ‘libre al respirar’ una noche de jueves cualquieraA las 21 horas, el de San Feliú de Llobregat (Barcelona) aparecía sobre el escenario a ritmo de Se Nos Escapa. De esta manera, arrancaba un directo de esos que enganchan desde el primer instante. Tanto es así que apenas bastaron unos segundos de show para crear una conexión artista-público, que no solo perduró durante todo el concierto, sino que fue in crescendo conforme avanzaba el repertorio.

Y es que, si hay algo que caracteriza a Nil es su buena vibra y su increíble talento para escribir canciones ‘buenrolleras‘ sin caer en la banalidad y los estribillos repetitivos hasta la saciedad. En las letras del catalán, se imprimen mensajes optimistas, vitalistas y que invitan a disfrutar de la vida y aprovechar cada momento como si fuese el último: Carpe Diem, amigos. Asimismo, Moliner es un artista comprometido con la sociedad y sin tapujos alza la voz por quien sea necesario. El 8M fue El Día de la Mujer y el músico y compositor quiso brindar su Sale el Sol a todas las mujeres de la sala. “Tampoco estáis solas”, cantó; un gesto que los presentes agradecieron con una sonora ovación.

Uno de los momentos más mágicos y bonitos de la noche vino con Soldadito de Hierro, una canción de desamor cantada a guitarra y voz con la que consiguió crear un momento íntimo, sentado a los pies del escenario y con el público haciéndole los coros. Una comunión perfecta entre artista y espectador, con uno de esos temas que están llamados a ser himno en todos sus directos. Durante los dos minutos y medio que dura la canción, nuestro corazoncito “de hierro” se derritió y morimos de amor.

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Nil Moliner durante su concierto en Joy Eslava (Madrid) / Foto: Samanta Jiménez para Bemol Magazine

Si a Moliner no le faltó el cariño del público, entre los que se encontraban compañeros como David Otero y Danny Romero, tampoco sobre las tablas se sintió solo. Además de su increíble banda, contó con más de un invitado. Por problemas de agenda, la cantante Bely Basarte no pudo asistir y su ausencia ofreció una oportunidad de oro a Paloma, una fan que tuvo el privilegio de cantar junto a Nil Esperando. Sin embargo, esta no fue la única sorpresa de la noche.

Contigo he compartido tardes y algunas cervezas“, confesaba el cantante para dar paso a Roi Méndez. Ambos artistas han compuesto una canción, Contigo, que estará incluida en el primer trabajo discográfico de Roi (a la venta el 22 de marzo), pero como aún no se ha estrenado y la discográfica manda, tuvieron que pasar al plan B: un acústico de Plumas, el último sencillo del gallego. “Esto va a pelo, no hemos ensayado nada”, comentaba Méndez, antes de su interpretación.

Roi no fue el único invitado de la noche. Natalia Lacunza (OT 2018) tampoco quiso perderse el directo de su amigo y subió al escenario para cantar Imaginaré y dedicar a Nil unas bonitas palabras: “Este señor es un sol de persona”, dijo la pamplonesa antes de despedirse. Tras las colaboraciones, tocó remontarse a los inicios. “Yo antes hacía covers y las colgaba en Youtube. Por eso, en mi concierto esta canción no podía faltar”. A continuación, se sentó frente al piano y Vi de Pablo López inundó de ritmo una sala, que minutos después brillaría más que las estrellas al compás de su exitoso Que Nos Sigan Las Luces, con dedicatoria incluida a Alfred García

https://www.youtube.com/watch?v=379o26vqMqM

Tampoco faltaron temas como Sin Tu Piel o El Despertar, con los que el público terminó de enloquecer. “Madrid, sois un público muy loco”, bromeo el cantante, quien no podía disimular su entusiasmo y alegría por estar aquella noche allí. Y no es de extrañar porque en hora y media de concierto, el artista no solo demostró que merecía ese sold out, sino que tanto él como su banda supieron contagiar su buen rollo a todos presentes. 

Y, aunque para aquellas alturas, ya no había ni alma que no se hubiese arrancado a bailar, Nil Moliner tenía preparado un fin de fiesta memorable. Con los músicos entre el público y Moliner a los mandos de la batería, se dispuso a ‘escuchar de cerca todo lo que te preocupa, nada más. Eres libre al respirar, eres aire’. Efectivamente, el turno de Hijos de la Tierra había llegado y con él la explosión final. 

El aire fresco de Hijos de la Tierra trajo de vuelta al escenario a Roi Méndez, Natalia Lacunza y la aparición de Raul Gómez. En compañía de ellos, el de San Feliú interpretó La Tierra del Olvido de Carlos Vives y anunció un final que vendría de la mano de Esperando y su ‘pa, pa, para, rara, pa, pa, para, rara’, que puso a saltar a todos los asistentes. Los cimientos de Joy Eslava se tambalearon, pero vivieron para contar que un 14 de marzo de 2019 un joven músico llamado Nil Moliner actuó entre sus muros y logró que en plena noche saliese el sol. 

Si la vida son dos días y uno ha pasado ya, mis últimas 24 horas las pasaría disfrutando y bailando en un concierto de Nil Moliner (todas las fechas de la gira, AQUÍ).

Texto: María Sánchez
Fotografía: Samanta Jiménez

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.