Apenas había cumplido los 10 años de edad, cuando el blues de Stevie Ray Vaughan se cruzó en  el camino de Tòfol Martínez. Tanto le marcó aquello que, a partir de entonces, las clases de piano y guitarra se convirtieron en una constante en la vida de este joven, que sueña con convertirse en músico profesional. 

En 2011, debuta en el mundo del blues con Hallelujah, al que seguirán trabajos como 1979 (2014) y No Panic! (2017). Entre estos dos últimos, sin embargo, nacerá un disco de pop rock que, según el propio Tòfol, supone “un viaje íntimo a un lugar que siempre me ha acompañado y que descubro en este esfuerzo titánico de casi tres años de trabajo y producción internacional”. A ese lugar lo bautiza con el nombre de La Verdad y la Belleza, porque en él halla su mundo narrativo más personal. Sobre este álbum y muchas cosas más nos hemos sentando a hablar con Tòfol Martínez

En el libreto de La Verdad y la Belleza escribes que “este álbum habla del dolor y del alivio y de cómo sí es posible curar el alma” ¿Este disco te ha curado?

Tòfol Martínez (T.M.): Sí, aunque no totalmente, pero sí me ha dado un empujón para estar más cerca de mí, saber lo que me sienta bien y mal y aprender a perdonar a los demás y a mí mismo.

¿Te has redescubierto?

T.M.: Sí, pero más que con el disco, ha sido con las canciones. Escribirlas me ha hecho vivir como más hacia dentro de mí en mi día a día.

Es un disco muy personal ¿Has sentido miedo de abrirte tanto?

T.M.: Muchísimo. De hecho, este disco me ha llevado 3 años y, cuando ha salido, me he dado cuenta de que en muchas ocasiones yo mismo he frenado su lanzamiento por ese miedo. Este disco es emocionalmente delicado porque las canciones son como mi pequeño diario, donde he contado todo lo que he sentido. Entonces, ha sido como desnudarse un poco.

Con este trabajo has dejado de lado el blues, un género donde te mueves como pez en el agua, para adentrarte en otros terrenos ¿Tenías la necesidad de explorar nuevos estilos?

T.M.: Abandonar el blues tampoco lo he hecho, porque sigo haciendo sesenta o setenta conciertos al año y, es más, en enero grabaré mi próximo disco de blues. No obstante, sí he introducido, dentro de las cosas que hago, este nuevo proyecto. Por eso, para mí no ha sido tanto cambio. De hecho, suelo decir que quizá es el álbum que contenga más blues de todos, porque está sacado de muy adentro de mí y esa emoción es muy blues. Además, también está cantado muy blues porque yo solo sé cantar así. 

El primer single se titula La Llave y quería saber si, precisamente estas canción, ha sido la llave de este álbum.

T.M.: Parece ser que sí. Sacamos este single antes de que saliese el disco y todos los que hemos trabajado en este álbum notábamos que esa canción tenía algo. Cuando la escribí, salió de golpe y tuve muy buenas sensaciones con ella. Además, mucha de la gente que luego se ha acercado al disco lo ha hecho por esta canción, así que sí ha abierto un poco las puertas.

Comentas que La Llave desde el primer momento que la escribiste te dio buenas vibraciones, pero cuando tienes dudas ¿A quién sueles recurrir para que te de feedback sobre alguna de tus composiciones?

T.M.: Me gusta esa pregunta. Yo trabajo siempre con mi gente: mis amigos de toda la vida. Me encanta crear ese entorno familiar y tener una especie de clan para consultar este tipo de cosas. Xavi González, Marco Cinelli -productor-, Laura Andrés o mi banda de blues son gente con la que comparto mi música y me gusta ver cómo reaccionan a la primera escucha.

Quería hablar ahora de Carta de Amor, una canción en la que huyes de los tópicos y te la dedicas a ti mismo. Háblame un poco de este tema.

T.M.: La canción es un tipo de ranchera y, a diferencia de las clásicas como Yo Sigo Siendo el Rey, he querido que trasmitiese un mensaje más de mimarse a uno mismo. Muchas veces, cuando nos sentimos poco queridos, es porque no nos queremos. Entonces, el tema habla de buscar ese egoísmo sano de quererse, sentirse guapo, aceptarse tal y como eres y creer en uno mismo. Con esas cuatro cosas, creo que uno ya puede sentirse muy contento los cuatro días que estamos por aquí.

En la canción dices “Voy a volver a soñar, que soñar es vivir” ¿Qué sueño/s le quedan a Tòfol Martínez por cumplir?

T.M.: Esa es mi frase favorita de la canción. La verdad es que desde hace un tiempo a esta parte creo bastante en el destino, es decir, en el destino entendido como que somos de una manera y eso nos va llevar a conocer a una pareja de tal tipo o a tener un trabajo de tal manera … En ese sentido, creo que existe el destino. Así que tengo muchos sueños por cumplir porque soy muy soñador, pero también reconozco que estoy bastante en paz con la vida que tengo. Así que, que me quede como estoy … Y en el terreno musical, pues llegar a más gente, que mi música suene más por la radio o que el público haga suyas mis canciones. Esto último me flipa.

Empezaste a interesarte por la música con apenas siete años ¿Qué le diría el Tòfol de ahora a aquél niño?

T.M.: Yo soy una persona muy ansiosa y siempre ando con mil proyectos a la vez. Sin embargo, con los años me he dado cuenta de que las cosas se consiguen andando tranquilamente. Así que al Tòfol pequeñito le diría que no tuviera prisa, que se tomara las cosas con calma y aceptara los tempos que te trae la vida. Además, añadiría que no quiero pedir a la vida lo que no me toca.

Finalmente, ¿Qué es el éxito para ti?

T.M.: El éxito pasa por aceptar quien eres, acercarte a la persona que quieres ser … Yo, por ejemplo, he decidido vivir de una manera en la que no haga daño a nadie. Para mí es un éxito haber conseguido vivir así.

Tòfol Martínez
Tòfol Martínez. Foto: tofolmartinez.com

La Verdad y la Belleza no es un disco cualquiera, es el álbum más personal de Tòfol Martínez. Con este trabajo, el cantautor confiesa que se ha desnudado emocionalmente y eso se refleja en las letras y melodías de unas canciones muy sinceras, verdaderas y muy bellas. Desde aquí, solo nos queda desearle a Tòfol Martínez todo lo mejor.

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“Voy a volver a soñar, que soñar es vivir”

Texto: María Sánchez

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.