Afincado temporalmente en el barrio de Lavapiés (Madrid), un día salió a correr por la ribera del Manzanares y se topó de frente con famosa sala La Riviera. Siendo cantautor y encontrándose en esos días en plena grabación de su primer EP Días Grandes (2015), se preguntó a sí mismo si algún día tendría la oportunidad de tocar sus canciones allí.

Tres años han transcurrido desde entonces. El pasado jueves, Fredi Leis volvía a reencontrarse con la mítica sala madrileña para hacer su deseo realidad. “Cuando RLM (su oficina) me propuso tocar aquí me pareció una locura y aún hoy me lo sigue pareciendo”, confesó el de Santiago ante el respetable. Y es que la proeza del cantautor no solo pasó iluminar la sala con esas luces de Neón que desprenden las canciones de su nuevo álbum, sino que, además, lo consiguió ante una Riviera, que le recibió con el cartel de entradas agotadas colgando de la puerta. 

“El viaje fue muy bien y también las pruebas de sonido”, nos explicó Carmela (guitarrista) en las horas previas al concierto. Mientras los músicos se tomaban un respiro al aire libre antes de subirse al escenario; el público, procedente de toda España e incluso desde Argentina, se agolpaba a las puertas a la espera de que se iniciase lo que a todas luces -de Neón, por supuesto- se presagiaba como una gran noche.

En torno a las 20:30 horas el también músico y compositor, Isma Romero, caldeó el ambiente con su  pop-rock. Temas como Carlota o la inédita Cicatriz sonaron a golpe de guitarra acústica y teclado y cedieron el testigo al protagonista de la velada.

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Isma Romero | Foto: Cultura en Bucle

A las nueve en punto, las luces se apagaron y la banda de Leis saltó al escenario. Y es que, aunque el de Santiago es cantautor, le gusta huir de los tópicos. No se refugia detrás de las seis cuerdas ni se acomoda sobre un taburete; en su lugar, Fredi prefiere compartir tablas con sus músicos y marcar el ritmo con ese vaivén de caderas que … tanto le caracteriza.

Con Carmela y Nacho a la guitarra, Bruno en la batería, Ale al bajo y Manu al frente de las teclas, el escenario estaba más que listo para recibir a Fredi Leis, quien apareció en escena buscando a su famosa Fugitiva. No sabemos si al final de la noche consiguió dar caza a esa huidiza compañera de viaje, pero lo que a buen seguro encontraron el gallego y cía fue el calor de un público que no dejó de corear y bailar sus canciones -las que se prestan a ello- durante toda la noche.  

El artista inició un viaje de emociones a través de las canciones de su último álbum, Neón, con parada en los temas de su EP Días Grandes y esas canciones, como La de los Labios Rojos, que sin estar en ningún disco, ya forman parte del repertorio habitual de Fredi ¡Vaya lío! se formó en la sala cuando, tras los primeros temas, al artista le dio por empezar el baile e instar a los presentes a imaginar ‘que puedo mentir y se me escapa que te quiero …’. Y con esta proposición sobre la mesa, continuó suplicando Échame de Menos a una sala, que por aquél momento ya tenía ‘el Caribe en Buenos Aires’ y ‘los anillos y el enlace’ más que preparados. 

Después del éxtasis, tocó recobrar la cordura con la única compañía del piano y demostrando que sus cuidadas letras, delicadas melodías y su talento vocal son capaces de convertir los días normales en Días Grandes. Si hay algo que caracteriza al de Santiago es su habilidad para interpretar y jugar con la voz a su antojo. Lo que garantiza el factor sorpresa en todos sus directos: los giros inesperados y las vueltas de tuerca a las melodías convierten en únicos cada uno de sus conciertos. 

Estrellas Fugaces, Mariposas, Apenas, Quiero Darte, Sálvate o Fuimos aportaron esa dosis de ritmo y desenfreno que la noche requería, pero el momento más mágico y emocionante llegó de la mano de Santiago, un tema que habla de su ciudad natal y que el jueves Madrid sintió como propio. Seiscientos dos kilómetros separan La Capital de Santiago de Compostela. Sin embargo, a Fredi Leis le bastaron los escasos cinco minutos que dura la canción para salvar la distancia y hermanar a ambas ciudades. Aquella noche todo Madrid fue consciente de que ‘no hay nada más bonito que vivir en Santiago, oh, oh, oh’. Y … qué quieren que les diga, a día de hoy todavía ‘el recuerdo duerme en la retina’

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Fredi Leis en concierto en la sala La Riviera de Madrid. Foto: Merche Araujo

El colofón del concierto no estuvo exento de emociones fuertes. Leis lanzó un Disparo Al Aire que pronto provocó Una Guerra de Granadas y Sevillas, que se inició a golpe de balada y concluyó al más puro estilo rockero.  En pocos segundos, elevó el concierto a su punto más álgido y ya no hubo manera de bajar. La última canción vino, así, desde la Torre de Control

‘No me voy, que no. Yo no me doy permiso …’ cantaba, mientras entraba en tiempo de descuento y su avión comenzaba a poner rumbo a su próximo destino. Fredi Leis reconoce que su segunda cita en Madrid (el pasado mes de mayo actuó en Joy Eslava), ha sido “uno de los conciertos más bonitos hasta ahora”, pero sabe que la Gira Neón aún no ha terminado y ciudades como A Coruña, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Gijón o Bilbao, entre otras (más información y fechas AQUÍ) le esperan para ser iluminadas con sus destellos de neón.

Gracias, Fredi, por dar a Madrid ‘tanto amor, tanto amoooor‘. 

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Fredi, Bruno, Manu, Ale, Nacho y Carmela en el final del concierto de La Riviera. Foto: Merche Araujo

Texto: María Sánchez
Fotografía: Gloria NM y Merce Araujo
 
 
 

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.