Tras su paso por Latinoamérica y la visita a diversas ciudades españolas como su Málaga natal, Bilbao, Valladolid, Barcelona, Sevilla y La Coruña, el Tour Prometo de Pablo Alborán aterrizaba este fin de semana en Madrid. Con doblete (viernes y sábado) y con el cartel de entradas agotadas colgando de la puerta del Wizink Center desde hace meses, el malagueño y su equipo llegaban a un Palacio de Deportes, que les recibía con los brazos abiertos y la emoción dibujada en la cara de las más de 15.000 personas que acudieron a la cita.

Tres años llevaba la Capital esperando la vuelta a los escenarios de Alborán y por fin el viernes el de Málaga pudo pronunciar su famoso “Soy vuestro” sobre las tablas del Wizink. Acompañado por sus músicos de siempre –Lolo Álvarez [guitarra y dirreción musical], Antonio de Haro [bajo] y Adrián Schinoff [teclados]- y las nuevas incorporaciones –David López [bateria] y José Marín [guitarra]-, el cantante se presentó enérgico y sonriente al compás de No Vaya A Ser

A su espalda, una gigantesca pantalla de 16 metros de ancho inundaba de color el escenario y sería la encargada de convertir el directo en un increíble espectáculo  audiovisual para celebrar y “vivir la vida”. Y delante de él, miles de almas eufóricas y con ganas de sentir la música en cada poro de su piel se dejaban la voz y los pies al ritmo de sus canciones. 

Tras el estallido inicial, Pasos de Cero y La Escalera mostraron el lado más sensual de Pablo y sus sugerentes movimientos de cadera terminaron de caldear el ambiente. Y es que así, quién no quiso ser ‘loca’ y terminar perdida en esa ‘risa floja‘ y picarona que el cantante lució durante toda la noche. En fin … Centrémonos en lo importante, que nos perdemos.  

“Buenas noches, familia, por fin estamos aquí”, comentó en su primera intervención y en una de las pocas que realizó durante la velada. Y es que las palabras en este Tour Prometo cobran sentido en forma de canción, por eso Pablo cede todo el protagonismo a la música y apenas se pronuncia; salvo en los casos en los que la ocasión lo requiere como es agradecer la fidelidad de sus fans: “Gracias a la gente que lleva días haciendo cola”, continuó. 

Los agradecimientos cedieron el testigo al romanticismo. Primero tocó preguntarse Dónde Está el Amor, más tarde implorar Recuérdame y finalmente Quién acabó por darle Cuerda al Corazón. Y con el músculo latiendo al compás de cada melodía, llegó el momento de echar mano de uno de los temas imprescindibles del repertorio, que en esta ocasión vino con sorpresa incluida.

“Ahora me gustaría invitar a una niña maravillosa, una niña que desde el primer momento en que vi sus vídeos en internet me enamoré de su voz”, comentó instantes antes de que Marta Soto apareciese sobre el escenario para cantar a dúo Tanto. Esta vez, Alborán no se quedó solo, como tampoco lo hizo la noche del sábado, cuando invitó a Dani Fernández a interpretar Perdido en Madrid, una canción escrita por el excomponente de Auryn.  

El ecuador del concierto vino a golpe de guitarra acústica y suplicando un perdón, que pronto se tornó en un Te He Echado de Menos con el que el de Málaga consiguió trasladarnos del Paraíso hasta el mismísimo Saturno. Si la magia de Pablo ya había iluminado todo el Palacio de los Deportes, la nave espacial que se proyectó en el escenario consiguió trasladar la luz del cantautor más allá de las estrellas.

Y con la Capital y el universo entero brillando, el foco debía de centrarse en las injusticias del mundo y sin reparos alzó la voz. “La siguiente canción es un cara a cara con la falta de libertad”, anunciaba antes de interpretar Boca de Hule, ese tema que en el álbum canta junto a Alejandro Sanz. “Uno se siente raro cuando pone la televisión y se da cuenta de que el mundo cada vez es más corrupto, más machista, más homófobo e injusto y cuando es justo es lento …”, lamentaba el cantante, para continuar diciendo que “Gracias a Dios que existe la música para que nos podamos desahogar”. Asimismo, aprovechó la ocasión para desear a su público unas felices fiestas del Orgullo y zanjar su intervención con un contundente: “¡Quered a quien queráis!”.

A continuación, los ritmos más tropicales incendiaron el Wizink Center y las melodías pegadizas, frescas y optimistas de Idiota y Vivir sumieron a los presentes en una autentica fiesta, en la que los bailes y el colorido fueron los verdaderos protagonistas. El jolgorio acabó con derroche de confeti y con una simulada despedida, que anunciaba que entrábamos en tiempo de bises

Le bastó fundir los dedos en el piano para detener el tiempo y adentrarnos en un viaje de emociones del que fue imposible salir ileso. Marcando los ritmos a su antojo y sin someterse a métricas, Alborán se desnudó -musicalmente- y ofreció una interpretación de Solamente Tú y Prometo de esas que erizan la piel y liberan las lágrimas. En ese instante, Pablo, te ganaste salir ‘en las noticias de la tarde’ porque hay que ser muy grande para enmudecer a un Palacio de Deportes y tú lo conseguiste durante dos noches consecutivas. 

Los ríos de emoción desbordaron y, entonces, se produjo el Éxtasis ¡’Late, late fuerte, el pulso. Agárrate fuerteee’! A doscientas pulsaciones puso a vibrar Pablo Alborán a todo el público y, lejos de decaer, echó el resto con Vívela, el tema que interpretó como fin de fiesta y con el que nadie se pudo resistir a bailar, gritar y saltar como si no hubiese un mañana.

Con una explosión de confeti y al grito de “Familia, os quiero. Nos vemos en diciembre”, terminó un fin de semana de magia y emociones a flor de piel. Gracias, Pablo Alborán, por regalar a Madrid dos noches de música en estado puro y sin amarres.

‘Enséñame tus alas y grita que la vida es bonita, aunque esté del revés. Vívela, vívela, vívela, vívela’


Próximas fechas del Tour Prometo Aquí
Texto y fotografías Bemol Magazine: María Sánchez

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.