Dicen que cuando el río suena … Y el pasado jueves su caudal desbordó en el recinto más grande de la Capital, un Palacio de Deportes que congregó a más de 8.000 personas que esperaban con entusiasmo a la cantautora Rozalén

La albaceteña debutaba en el Wizink Center de Madrid para presentar las canciones de su último álbum Cuando el Río Suena…, un trabajo producido por Ismael Guijarro y con el que ha logrado el Disco de Oro en España. 

Sin duda, la velada se esperaba emocionante y repleta de sorpresas. La primera no se hizo esperar y corrió a cuenta de las chicas de Arte Muhé, un colectivo nacido en marzo de 2017 con el objetivo de compartir inquietudes y hacer visible el papel de las mujeres en el Arte. Integrado por las cantautoras Eva Sierra, María Ruiz, La Otra, La Mare, María Peláe; las poetas Noelia Morgana y Cristina Indira; la chica beat-box Jhana Beat y la artista plástica Irene Ocaña, se ganaron la ovación del respetable con sus letras reivindicativas, cargadas de mensajes a favor de la mujer y la libertad. ‘Juntas vencemos la muerte’ y juntas cedieron el testigo a la protagonista de la noche. 

De repente las luces se apagaron, los músicos de la artista salieron al escenario y La Puerta Violeta recibió a Rozalén. Como viene siendo habitual, la cantautora no apareció sola, sino que lo hizo en compañía de Beatriz Romero, esa interprete de lengua de signos que permite que la música llegue a personas con discapacidad auditiva y que es un verdadero gusto verla actuar al lado de María. Juntas forman el tándem perfecto y su complicidad traspasa las tablas.

Tras el primer tema, llegó el momento de poner el ‘contador a cero’ para simplemente Vivir. No sabemos,’quizá tenía que pasar’, pero logró tocarnos el corazón con esta canción que apuesta por la vida y las ganas de aferrarse a ella, a pesar de las dificultades. Y para adversidades, las que tuvo que hacer frente la artista en su primera intervención, cuando la emoción se apoderó de ella y terminó por confesar que “no quería llorar, pero ya lo estoy haciendo”.

A continuación, aprovechó para dar las gracias y declaró que “cuando me propusieron hacer esto hasta me enfadé, dije “¡¿pero dónde voy yo, si ahí cabe un montón de gente?!” ¡Ocho mil personas, ni más ni menos! que no quisieron perderse esas historias en forma de canción que son tan suyas, como del público. Porque María es capaz -como pocas- ‘de sentirse en la piel de los demás’ y, a través de sus letras y melodías, se ha convertido, sin pretenderlo, en la voz de la calle. Sus Girasoles son ya todo un himno, Justo es su historia y la de cientos de familias españolas a las que la guerra les arrebató a un ser querido y, a día de hoy, siguen sin sanar la herida por no haberles dado sepultura. Y qué decir de Comiéndote a Besos … Esa canción que nos revuelve, enamora y convierte en mejor persona.

“Si hay algo que tengo clarísimo es que hoy aquí tenemos que celebrar muchísimas cosas, tenemos que celebrar la vida, el trabajo y el esfuerzo”, comentaba. Asimismo, prometió que, como no podía ser de otra manera, “hoy va a ser una noche, seguro, muy especial” y realmente lo fue. No solo porque Rozalén y su equipo se dejaron el alma, sino también porque junto a ella pisaron el escenario artistas de talla internacional como Kevin Johansen (Antes de Vivir), Abel Pintos con el que resolvió con maestría todos los Asuntos Pendientes y el rapero nacional Kase. O (Mazas y Catapultas), quien exclamó: “Estamos ante la presencia de la mejor artista del país ¡Démosle un fuerte aplauso para que de una vez se lo crea!”.

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La noche del jueves, María, llevaste ‘por bandera la verdad’ e inundaste de corazón un Palacio de Deportes que no salió inmune a tu talento, ni al de tu equipo. Brillaste y conquistaste un recinto que, estamos seguras, de que te abrirá sus puertas 80 Veces más.

Gracias por no participar de las injusticias y no mirar hacia otro lado, porque la música y el mundo necesitan a más gente buena como tú, Rozalén
Texto y fotografía: María Sánche

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.