B.B. King dijo en una ocasión: “¿Sabes que me hace más feliz que nada? Dame seis cuerdas y seré feliz”. Una frase que ya forma parte de la historia de la música y que se le podría aplicar perfectamente a Javier Sanz, más conocido como Bobes. Este músico y compositor madrileño comenzó a tocar la guitarra con tan solo 12 años y, en la actualidad, con los 24 recién estrenados puede presumir de dominar el arte de las seis cuerdas con unos punteos que son puro Rock & Roll.  

Tras formar parte de bandas como Última Toma y ejercer de guitarrista de artistas como Pablo Pedraza o Aurea Lafuente, Bobes ha decidido dar el paso y lanzar su proyecto en solitario, Number #1. Se trata, como él mismo lo define, de un álbum compuesto de “letras que no son predecibles, cada uno se las puede tomar de una manera diferente. Hablo de cosas que para mí son muy especiales y me han marcado mucho: los conciertos, la música, el amor, el engañotodo esto acompañado de estribillos y riffs muy pegadizos”. Sobre este trabajo y mucho más hemos hablado con él. 

Desde muy pequeño la música ha formado parte de tu vida y a los 17 años decidiste que te querías dedicar a ella de manera profesional ¿Qué te motivó a dar ese paso?

Bobes (B.): Con 17 años me encontré a una serie de personas que querían hacer un grupo de música y necesitaban a alguien que tocase la guitarra y supiese hacer punteos. Así que recuerdo que devolví todos los regalos que me dieron por mi cumpleaños y los cambié por una guitarra eléctrica y una pedalera. A partir de ahí, nos metimos a ensayar todos los jueves por la tarde. Fue alucinante y me pasaba las semanas esperando a que llegase el jueves para poder tocar. Posteriormente, comencé a componer, a formarme musicalmente y a escuchar muchísima música. Creo que eso me abrió la mente de manera abismal. 

Tocas la guitarra, el piano … No se te resiste ningún instrumento.

B.: Sí (risas). Toco sobretodo la guitarra y me gusta el piano, el bajo y la batería, aunque ésta es más complicada por la forma en la que tienes que agarrar las baquetas. Me encanta la música e, incluso, me he planteado probar con el saxofón, la trompeta o el violín … pero creo que son instrumentos demasiado difíciles. 

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Javi Bobes en la sala Honky Tonk. Foto: Bemol Magazine

Te conocimos formando parte de Última Toma. Háblanos de este grupo y de por qué decidisteis ponerle fin hace unos meses.  

B.: Última Toma comenzó más con la intención de divertirnos que de hacer un grupo de música. David, uno de mis mejores amigos, y yo empezamos con dos guitarras y sin saber muy bien quién iba a ser la voz. Comenzamos tocado covers y, de hecho, el nombre del grupo viene de ahí. Le pusimos Última Toma porque grabamos una versión de Rojitas las Orejas (Fito y Fitipaldis) y tuvimos que repetir un montón de veces. Estábamos ya tan hartos que David dijo: “ésta tiene que ser ya la Última Toma” y al final lo fue. Así que decidimos llamarle al grupo así. Más tarde buscamos un batería y luego también un bajista. Hemos estado tocando hasta hace cinco meses, que ya cada uno emprendió su camino. No obstante, te digo que para mí Última Toma ha sido de las mejores experiencias de mi vida.

¿Tenías la necesidad ya de presentar un proyecto en solitario?

B.: Siempre he trabajado en grupo y, cuando Última Toma se disolvió, sabía que si buscaba otro grupo no iba a ser lo mismo. Así que decidí seguir en solitario y buscarme una banda ¡El caso es no estar nunca quieto y seguir tocando!

Hoy ha salido tu primer disco, Number #1, ¿Qué Javi Bobes nos vamos a encontrar en él?

B.: Creo que en este disco se encuentran las canciones más maduras que he compuesto. Son ocho canciones que cuentan historias que o bien me han pasado o me las he imaginado. Son fáciles de escuchar y creo que pueden gustar. Además, el álbum está grabado y compuesto íntegramente por mí y estoy muy ilusionado con él. 

¿A qué se debe el título del disco?

B.: El single se llama Number #1 y hace referencia al público. Lo que pretendo con este tema es decir que yo soy el fan number 1 de las personas que vienen a verme al concierto y no al revés -el público fan de mí-. Al final, si ellos no vienen a verte o no te apoyan, no vale de nada. Así que llamar así al disco me pareció un gesto bonito y, a la vez, representaba muy bien lo que quiero mostrar con mi música.

Number #1 está compuesto y grabado íntegramente por ti ¿Esto es más una ventaja o un inconveniente?

B.: No es tan ventaja. En realidad a mí lo que me gustaría es trabajar con otra persona para contar con un punto de vista diferente, porque escuchas las canciones tantas veces y les das tantas vueltas que te vuelves un poco loco. Como se suele decir: al final los temas nunca se terminan, sino que se abandonan. 

Me imagino que al ser canciones tuyas, les tendrás cariño a todas, pero si te tuvieses que quedar con una, ¿cuál sería?

B.: La verdad es que Cal y Arena me gustó mucho cómo quedó y me sorprendió a mí mismo. En un mes y medio o dos meses lanzaré el videoclip. Y también te diría Number #1 porque es muy divertida de tocar y en directo mola mucho. Yo creo que me quedaría con esas dos. 

Number #1 y Amor Helado son temas que ya tocabas con Última Toma ¿Nos sorprenderán al escucharlas en este disco? 

B.: Sí. Por ejemplo, a Amor Helado le he cambiado un poco la progresión de acordes para darle más musicalidad. Reconozco que esta canción también es una de mis favoritas porque cuenta la historia inventada de una persona que se ha cansado de su vida diaria y, de repente, decide coger el primer tren y marcharse. Allí, se encuentra con una chica, que también quiere hacer lo mismo. En el fondo, se trata de te quieres ir para no saber nada de nadie, pero decides quedarte junto a esa persona para seguir con lo que estabas haciendo. Me pareció bonito incluir una historia así en el disco. 

El próximo 13 de abril presentas tu trabajo en acústico en Fulanita de Tal (Madrid) ¿Qué nos puedes contar?

B.: La presentación oficial será un poco más adelante. En Fulanita llevaremos un set un poco más reducido y en formato acústico. La idea es que esto sea una primera toma de contacto en un ambiente un poco más íntimo, para que el público pueda escuchar bien las letras y canciones. Y si eso les gusta, el 1 de junio en Honky Tonk les esperamos para un concierto más eléctrico, donde habrá más show y quizá algún artista invitado. 

Además de tu proyecto en solitario, también has trabajado de productor y guitarrista de otros artistas como Pablo Pedraza ¿Te vamos a seguir viendo acompañando a Pablo en los escenarios?

B.: Claro. Además de Pablo, también estoy de productor y guitarrista de Aurea Lafuente. Es una chica que me gusta bastante y creo que le espera una gran carrera musical. Tiene canciones muy reivindicativas y me encanta. Como ves, necesito hacer de todo y estar en varios proyectos porque si no me peta un pulmón (risas). 

De momento, no te va nada mal y ahora, para concluir, nos gustaría saber ¿qué es para Bobes el éxito?

B.: El éxito para mí es poder vivir de lo que quieres. Si, por ejemplo, mi proyecto no cuajase, pero pudiese estar de guitarristas, productor o técnico de sonido de algún artista o grupo y eso me diese de comer, yo sería feliz. Por eso, estoy trabajando en varias cosas a la vez; todas relacionadas con la música para abrirme más camino en el mundo.  

Redes sociales Bobes: Instagram, Facebook y Twitter

Se confiesa un adicto a la música y reconoce que necesita estar en constante movimiento en un mundo, en el que a pesar de no ser fácil, considera que siempre hay espacio para quien persiste en formar parte de él. Al lado de Bobes respiramos ese Rock & Roll que está presente en cada poro de su piel y desde hoy también en todas las plataformas digitales. Ahora sí, Bobes, nos animamos a cantar que “yo soy tú fan number one, tu eres mi colmo preferido”. Desde aquí le deseamos todo lo mejor en su nueva andadura en solitario y a ti, que nos lees, te invitamos a ver el Test Bemol que le hicimos a Javi Sanz. Si creía que se iba a librar, ¡estaba muy equivocado!

Texto y entrevista: María Sánchez

Grabación y edición vídeo: Hada Casado

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.