El sábado el Wizink Center de Madrid albergó la Noche de Cadena 100, un concierto solidario destinado a recaudar, junto a Manos Unidas, fondos para el proyecto SALU, que promueve la inserción social de personas con discapacidad en Etiopía. Ante cerca de 15.000 personas, Malú, Pablo López, Manolo García, Amaia Montero, Mikel Erentxun, Ruth Lorenzo, Efecto Pasillo, Lagarto Amarillo, Soraya, Rosana, Atacados, Reyko y Amaia y Alfred (OT 2017 y representantes de España en Eurovisión)  se dieron cita y pusieron la nota musical a una velada donde la solidaridad y la música fueron las grandes protagonistas. 

La noche comenzaba de la mano del Rey del Pop, Michael Jackson. No, no nos hemos vuelto locas ni hemos resucitado al artista de Thriller. Rafa Blas, ganador de La Voz en 2012, compartía con el publico su espectáculo homenaje al gran cantante y bailarín que cambió el mundo del espectáculo. Smooth Criminal abría el show en forma de pregunta: “Annie are you ok?” (Annie ¿estás bien?). Una cuestión que parecía trasladarse al Palacio de los Deportes, ¿estás bien? ¿estáis listos para la noche que os espera? Sin duda, el público lo estaba.

Javi Nieves y Mar Amate aparecían, a continuación, en escena y presentaban a Rosana, una canaria que desprende energía y buenrollismo allá por donde va y que, tras su No Olvidarme de Olvidar, recriminó en tono jocoso no haber podido desempeñar ella el papel de Michael Jackson. “Casi lo hago, me falta un 50%”, decía entre risas. Posteriormente, presentaba a Atacados, con quienes ha grabado Agárrate a la Vida.  “Yo creo que este tema es el primer punto de encuentro de los muchos que voy a tener con ellos”, declaraba encantada de que sus caminos se hayan cruzado. La canción es el nuevo single del grupo madrileño, cuyos beneficios se destinarán a la Fundación Diversión Solidaria. “El objetivo del Proyecto Agárrate a la Vida es apoyar a las personas que tienen dificultades en su día a día y promover la solidaridad”, explicaban los Atacados, incidiendo en que “nunca está demás recordarle a la gente y a uno mismo, por supuesto, que hay personas con problemas”

Con un selfie de Atacados y un directo de Rosana, en el que manifestaba su agradecimiento al público madrileño con un sois “magia pura” se despedían del escenario para ceder el testigo a Ruth Lorenzo. La murciana aparecía en escena para compartir con el público su adicción al amor, Loveaholic (su nuevo álbum)Puso al Palacio en pie con Good Girls Don’t Lie, uno de esos temas rockeros con los que la artista derrochó energía y maestría vocal. Su vestimenta tampoco dejó indiferente a nadie: un mono con brillos y transparencias, dignos de una diva del pop como Lady Gaga o Beyoncé. Después de subir las pulsaciones de todo el Wizink, Lorenzo rebajó el ritmo cardíaco con otro tema, Moscas Muertas, esta vez en acústico.

Cristina y Tonet, participantes de la Campaña Auténticos por el Día Mundial del Síndrome de Down, continuaron con la presentación de los artistas y, en esta ocasión, lo hicieron al grito de “¡Campeones!” en una clara referencia a Lagarto Amarillo. Si Ruth Lorenzo nos había relajado, el Kamikaze de Pablo Mora puso todo patas arriba. Este tema forma parte de Campeón, su último álbum y con el que Lagarto Amarillo rinde homenaje a José María Mora, integrante del grupo que falleció, tras una larga lucha por superar una grave enfermedad. Dice Pablo que el mérito de Campeón, la canción que da nombre al disco, es que “el que habla es él (su hermano mayor Jose María)”. Tras Kamikaze, el artista espetó “por conducir un matrimonio sin carné”. El público ya sabía lo que venía, Perdón y Amén.

Del pop pasamos a la electrónica de la mano de Reyko, el dúo español que triunfa en Spotify con Spinning over you. La voz susurrada de Soleil junto con Igor en la mesa de mezclas generaron la combinación perfecta para que todo el Wizink se marcase unos robóticos pasos de baile. 

Pero volvamos al cauce de la noche, el pop español. Amaia Montero traía dos canciones, la primera más relajada, Quiero ser, un tema característico de la cantante y cuyo estribillo tenemos en mente e inyectado en vena. Más tarde vendría Nacidos para creer, una canción reivindicativa que la vasca define como “un estriptis emocional” y que a golpe de ukelele destruye de un plumazo todas las críticas, que durante años la han perseguido.

En torno al ecuador del concierto, Efecto Pasillo irrumpió con tres temas. Primero sonó Carita de Buena, después y para “darle el toque sensual a la noche” liberaron a los Salvajes Irracionales que llevan dentro y concluyeron con Cuando Me Siento Bien. Así debió sentirse Iván Torres -el vocalista- cuando bajó del escenario y, junto a su familia, se adentró entre la multitud para disfrutar de las actuaciones de sus compañeros. Allí, pudimos contemplar su lado más tierno y paternal. Con su pequeño dormido en brazos, el cantante disfrutó al ritmo de Manolo García

Muchas voces, muchos artistas, pero faltaba algo. Faltaba un piano y alguien que lo hiciese sonar con elegancia y maestría. Pablo López apareció en escena y la emoción, la energía, la magia y la pasión se abrieron paso con El Patio. Las luces del Palacio se apagaron y, en su lugar, las linternas de los móviles cobraron protagonismo, creando una atmósfera de esas que detienen el tiempo. “Yo quiero que la luz ahora salga de vuestra voz”, decía Pablo, demandando al público un canto a la libertad. 

Mientras el palacio enmudecía ante el talento del malagueño y López se marchaba, sintiendo en la piel ese “abrazo del público” que tanto le engancha; los gritos de los presentes anunciaban la llegada de Amaia y Alfred. Los representantes de España en Eurovisión volverían a tocar las teclas del piano por segunda y tercera vez. Primero a con City of Stars y más tarde con Tu Canción.  Pero sin duda lo que supera cualquier expectativa es vivir esta emoción al lado de alguien que la siente de cerca. Ángel, el padre de Amaia, nos acompañó durante la interpretación de su hija. “¡Grande, bravo!”, gritaba, mientras miraba a su Amaia con orgullo. No nos pudimos resistir a transmitirle lo agradable que había sido su ‘pequeña’ durante el photocall, a lo que Ángel respondió con un “Gracias, muchas gracias. Mi hija es lo que es, en parte, gracias a vosotros (los periodistas). Sin duda, ya sabemos de dónde procede la mítica frase de agradecimiento de Amaia, la lleva en el ADN.

Nos subimos ahora a las alturas con Soraya. Apareció en La Noche de Cadena 100 como una auténtica diva. Con un arnés recorrió volando todo el recinto para aterrizar en mitad del escenario. This Is Me fue la canción elegida y la que bailó en compañía de los alumnos de FAMA. La artista los invitó a actuar con ella y ellos respondieron con una coreografía brillante. A ello, le siguió su nueva canción Qué Bonito, que sin duda representa el magnífico momento que está viviendo la artista a nivel personal y profesional.

Y casi al final apareció Malú. No cantó su último single, Ciudad de Papel, pero volvió a demostrar por qué merece el sobrenombre de ‘La Jefa‘. El Wizink se vino abajo con Invisible y la versión a piano y voz de AprendizLa madrileña con sangre andaluza estaba tan entregada que hasta se despojó de sus zapatos para moverse con paso firme sobre el escenario. Arrancaba Malú con “tus besos saben tan amargos” y el público respondía “cuando te ensucias los labios…”. La comunión era total, tanto es así que los presentes no pararon de corear su nombre y gritar “¡este es tu Palacio!”. Y realmente lo es, porque hasta cuatro veces lo abarrotó con su Tour Caos y a buen seguro lo vuelva a hacer próximamente. “Si todo sigue yendo como parece, yo creo que vamos a arrancar pronto (la gira), confesaba horas antes a los medios. La artista se encuentra en un gran momento profesional y, aunque asegura que se pasa los días encerrada en el estudio, se muestra muy ilusionada con su nuevo material: Estoy muy ensimismada con el disco”

Manolo García y Mikel Erentxun otorgaron el broche final a la velada. El primero mantuvo su estilo rockero y alma bohemia, que se plasma en esas letras que son pura poesía. Por su parte, Erentxun apareció en Madrid con Cicatrices, Veneno, Esos ojos Negros + Cien Gaviotas y Jardín de Rosas. Su estilo indiscutible y su personalidad cerraron un concierto plagado de actuaciones memorables.

Texto, entrevistas y fotografía: Mónica del Valle y María Sánchez

Edición vídeo: Hada Casado

Imágenes vídeo: cedidas por Relabel Comunicación