En la noche del 2 de febrero, Getafe se cubrió de blues y rock. Tal y cómo os anunciamos en su entrevista, Stone Gómez actuaba en Fender Club. Con el propósito de descubrir sin trampa ni cartón al junkie de la corchea, nos desplazamos hasta allí.

Fender Club es un local que lleva años apostando por la música en directo. Por su diminuto escenario han pasado bandas de todo tipo, pero también tienen cabida disciplinas artísticas como el teatro, la fotografía, la literatura o el teatro.

Esta noche le tocaba llenar su íntimo ambiente a Stone Gómez, acompañado de Pascual Lucas al bajo y Luis Tello a la batería. Todos ellos eran componentes de la banda 14-30, pero como dice una de las frases más utilizadas: renovarse o morir. Y eso hicieron ellos, cambiaron el rumbo a Stone Gómez Power Blues

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Tal vez para que esta le acompañara esa noche, el concierto empezó con Buena suerte. Los temas propios del cantante -y de su predecesora banda-, como De la noche a la mañana, Déjalo ya, ApretandoSiete vidas o Creo que he vuelto a beber, fueron sonando. El público poco a poco se fue animando, y es que éste, cómo el propio artista mencionó, era mayor en otras ocasiones. 

También hubo espacio para otros temas. Pudimos escuchar versiones de Foxey Lady  de Jimi Hendrix, Don´t chain my heart de Toto o Born to be wild de Steppenwolf. Todas ellas las hizo suyas, versionándolas con su tradicional rock en español. Stone defiende que el blues y el rock americanos son también posibles en español y aquí pudimos verlo claramente. 

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Muchas cervezas presenciaron el directo, pero haciendo un llamamiento al tequila en Tekila solo, Stone concluyó la noche. Era cerca de la media noche y la gente se había quedado con tan buen sabor de boca que querían escuchar otra. Stone Gómez cumplió sus deseos y comenzó a tocar su guitarra de nuevo. Probablemente fue la otra más larga que he escuchado nunca, pero sin ninguna duda refleja las pocas ganas de marcharse que tenía el artista y el público.

Texto: Hada Casado Blázquez

Fotografía: María Sánchez