“Esta noche hay una fiesta, te juro no te escapas de esta”, con este mantra en la cabeza llegó David Otero a la madrileña Sala La Riviera. El cantante tenía claro que la noche del viernes tenía que ser una auténtica fiesta para disfrutar con familia -peques incluidos- y amigos y se esforzó al máximo para cumplir con su propósito. El concierto era muy especial para él, no solo porque jugaba en casa y contaba con un gran plantel de artistas invitados, sino porque un día antes del show conseguía colgar el cartel de “entradas agotadas”. Con semejante panorama, estaba claro que la cita prometía. 

“Hoy es uno de esos días especiales en la vida… ¡Madrid, nos vemos esta noche!”, con este mensaje en su perfil de Instagram comenzaba el día Otero. Apenas faltaban unas horas para subirse al escenario y la adrenalina y la emoción le invadían el cuerpo. Contagiados por ese mismo espíritu, sobre las 20:00 h comenzaban a tomar posiciones los primeros asistentes. 

De repente, una cara conocida apareció sobre el escenario. Pablo Ibáñez, más conocido como El Hombre de Negro (El Hormiguero), enredó a los presentes para que se descargasen una App con la que pretendía sorprender al cantante en el tema final. A continuación, dio paso a Bombai. El grupo valenciano fue el encargado de caldear el ambiente con esos ritmos tan frescos y con sabor a mar ¡Por unos instantes creímos estar de nuevo en verano! Javi (voz), Vicente y Ramón (ukele y guitarra) se mostraron Imparables sobre el escenario, se atrevieron a teñir la velada de Color Esperanza y derrocharon buen rollito con su famoso Solo si es Contigo. 

Con el público más que encendido, llegó el momento más esperado de la noche: David Otero apareció en escena y empezó la Micromagia. Siendo conscientes de que no es un dogma ni filosofía, el madrileño mostró su forma de ver la vida, sacó de los bolsillos la alegría y consiguió levantar a los presentes en la primera canción. Un inicio inmejorable que ni la Luz Oscura del Mar iba a ser capaz de cegar. 

La noche continuó marina. No hay que olvidar que antes de ser Otero fue El Pescao, de ahí la remisión a sus orígenes con temas como La Luna Va y Viene o Azul y Blanco. Llevaba tan solo cuatro temas a sus espaldas y ya tenía a os asistentes entregados a la causa. Los de siempre bailaban, saltaban y le acompañaban en cada canción. Los que le veían en directo por primera vez coreaban “pero que pena que no te haya conocido antes”; mientras encontraban el consuelo tarareando “nunca es demasiado tarde para volverte a ver otra vez”. 

La noche avanzaba entre bailes, miradas cómplices y alguna que otra copa -¡Recuerden que estábamos en una fiesta!- y el desfile de invitados dio el pistoletazo de salida. Diego Cantero, líder de Funambulista, apareció para cantar junto a David. Aire es de esas canciones que conquistan nada más escucharlas y, si ya en la voz de Otero suena de maravilla, cuando la interpretan a dúo sus dos autores, el tema atraviesa el corazón ¡“Que se detenga el mundo” en este momento, por favor! [youtube https://www.youtube.com/watch?v=4rmKF83jW0M&w=560&h=315]

Tras respirar el aire más puro, el madrileño se dirigió al público y declaró “ahora vais a escuchar una canción que a mi no me da lo mismo cantar nunca”. Un tema especial, Me da lo mismo, para el que reclamó la compañía de Marwan. Sobre el escenario, los dos artistas sumaron la ecuación perfecta y, de nuevo, surgió la micromagia.  Y quizá por su efecto, al instante La Riviera se inundo de Peces Voladores. Solo si es contigo seré capaz de cazarlos, debió pensar Otero al invitar a Javi (Bombai) a pescarlos con él.  

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=3zpJ41ae_-c&w=560&h=315]

La noche continuaba su curso como también lo hacía el repertorio. Fue entonces, cuando David quiso acordarse una parte fundamental del público: los peques. Eran los privilegiados de la noche, ya que el propio cantante se había preocupado de habilitarles una zona especial para ellos y sus papás. Les saludó con un “buenas noches pequeñajos” y, a continuación, pidió “un aplauso para todos los niños que van a los conciertos”. Minutos más tarde, homenajeaba a su antiguo grupo, El Canto del Loco (ECDL), sacando a la luz Una Foto en Blanco y Negro. Confesó que la escribió con 17 años, que tuvo que insistir mucho para conseguir colocarla en un disco de ECDL y que, a día de hoy, es de sus canciones favoritas. Recuerdos y anécdotas que sin querer o queriendo nos trasladaron a esos años 2000, en los que Otero y su primo Dani Martín enloquecían a media España con su pop-rock canalla. 

Sobrepasado el ecuador del espectáculo, el de Madrid sacó el ukelele y con la ayuda de Ivan Torres, voz de Efecto Pasillo, nos convenció de que es capaz de crear un Mundo para Ti, al que Volverá -si es necesario-, acompañado de Dani Fernández (ex-componente de Auryn). Y como a El Pescao le gusta rodearse de amigos en los eventos importantes, poco tiempo después terminó Buscado el Sol en compañía de Jorge Ruiz de Maldita Nerea

No cabe duda de que Otero se lo estaba pasando muy bien, rodeado de tanto compañero y amigo, y ese entusiasmo se sentía también entre los asistentes, que no paraban de moverse al compás de las canciones. Hasta que llegó el primer bis y David y su banda abandonaron por unos segundos el escenario. Guitarra en mano y solo, se dejó ver el artista, quien comentó “hay canciones que siempre se quedan en el tintero” como Sal a la Calle y otras como Tal Como Eres que “sí voy a tocar”.  Y menos mal que la tocó porque nos brindó un acústico de esos que dejan huella. 

“Aunque parezca imposible si lo sueñas fuerte al final Si-si-siempre sucede” y muy fuerte lo debió soñar porque desde Buenos Aires llegó Axel para regalarnos uno de los momentos más emocionantes y bonitos de la noche. Al propio artista le entusiasmó tanto esa fusión hispano-argentina, que quiso mostrar a su compañero su satisfacción: “Que bonito, Axel, cabrón”, dijo. Ahora sí, el final estaba cerca y llamó al escenario al último de sus invitados y al responsable de su adicción por las olas del mar. “Me enseñó a surfear en la playa de Langre (Cantabria), él es Marcos Cao de La Sonrisa de Julia“, le presentó. Y como la cosa iba de mar, ¡qué mejor que construir juntos un Castillo de Arena

Antes de cerrar el show, David quiso agradecer a su público la asistencia. “Gracias por colgar el cartel de ‘no hay billetes’. No me había pasado nunca”, comentó entusiasmado. Quién sabe si la próxima vez Otero conseguirá la misma proeza en el Circo Price, donde confesó que le gustaría tocar. Pero por lo pronto, tocaba rematar la faena y … El Hombre de Negro le tenía preparada una ‘sorpresa’. Mientras David tocaba el tema final, Una Vez Más, los espectadores con su móvil iluminaban la sala. Luces rojas, azules y verdes inundaron La Riviera y pusieron el broche de oro a la velada. Sin embargo, el enredo de Pablo Ibáñez de novedoso y espectacular tuvo poco y se quedó en ‘sorpresilla’ y mera anécdota. Menos mal que el pegadizo ritmo de la canción se sobrepuso a la iluminación de la App y la fiesta acabó por todo lo alto.

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David Otero en concierto en Madrid. Foto: Bemol Magazine

Con David y Goliath como sintonía de fondo, el cantante se despidió entre aplausos y vítores. David Otero había conseguido su objetivo de convertir aquella noche en una auténtica fiesta. Y con la adrenalina por las nubes, David, nos vemos obligadas a decirte que “vas a tener que volver” porque Madrid se quedó con ganas de repetir “una vez más o dos”. 

Texto: María Sánchez

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.