Dicen que no hay dos sin tres y, para Malú, tres sin cuatro. El WiZink Center (antiguo Barclaycard Center y con anterioridad Palacio de los Deportes…cosas del patrocinio, ya saben…) se vestía por cuarta vez de gala para recibir el pasado sábado, bajo el cartel de ‘entradas agotadas’, a la Jefa (así la denominan sus fans). El Tour Caos entra en su recta final y no hay malulero que se precie que quiera perderse la despedida. Por este motivo, ya desde el miércoles, un numeroso grupo de incondicionales esperaban la ansiada cita haciendo cola a las puertas del WiZ…, dejémoslo en Palacio, para hacerse un hueco en la codicia fila uno.

Dos horas y media de concierto que mantuvieron al respetable en una montaña rusa de emociones. Hubo tiempo para las sonrisas, los gritos, las lágrimas y los nudos en la garganta. Pero vayamos paso por paso, al más puro estilo Simeone. Las puertas del recinto se abrieron en torno a las siete y media de la tarde, ¡Había llegado la hora! pensaban muchos fans. Después de días a la intemperie, por fin tocaba cobijarse del frío madrileño en el interior del Palacio de los Deportes. Hubo carreras, claro. Pero reconozcamos que l@s maluler@s son ya duchos en estos temas -después de una gira de más de 50 conciertos, la cosa está bajo control- y se organizan y sincronizan cual reloj suizo para evitar el ‘caos’.

Una vez dentro y para amenizar la espera, el cantautor Fredi Leis saltó al escenario en busca de Estrellas Fugaces y alguna que otra Fugitiva. El ambiente se caldeaba  conforme los asistentes acababan de tomar asiento. A las 20:30 horas, las luces se apagaron y el latir del público se sentía a kilómetros de distancia. Nueve pantallas de alta definición, ni una más ni una menos, comenzaron a mostrar imágenes de rascacielos en tonos blancos y negros (black & white para los modernos). Y de repente, ¡pum! los rascacielos desaparecieron, saltaron a escena los músicos y una llama ocupó la pantalla central, que segundos después se giró para dar paso a Malú, quien nada más llegar se propuso reducir el WiZink Center a Cenizas,tema con el arrancó el show.

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Vestida con una capa roja, rojísima, y un mono negro con adornos brillantes, la artista pisó con fuerza el escenario. Derrochó talento y, aunque su puesta en escena estuvo a la altura de las divas pop (bueno le faltaron los bailarines), mantuvo los pies en el suelo y reconoció en su primera intervención que su éxito se debía, sin lugar a dudas, a su público. “Gracias, gracias y más gracias por hacer posible, una vez más, que vengamos aquí por cuarta vez ¡Gracias por estar esta noche aquiiiiií!”, con estas palabras daba la bienvenida a los presentes. Asimismo, destacó que todo esto -señalando al escenario- es “es para vosotros, para que lo paséis bien y para que os olvidéis de todo lo que hay fuera de aquí. Espero y deseo que salgáis de aquí con una sonrisa gigante en la cara”, añadía.

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Con una sonrisa y, más de uno, seguro que se fue a casa también con afonía, porque desde el minuto uno las más de diez mil personas que se congregaron en el recinto madrileño no dejaron de cantar junto a la coach de La Voz. Sus cuerdas vocales demostraron estar en plena forma durante todo el concierto y ella deslumbró tanto como sus trajes. Canciones de siempre como Me Queda Grande Tu Amor o Diles se intercalaban con sus éxitos más actuales: Deshazte de Mí, Ahora Tú, De Vez en Cuando o Nos sobró la Ropa, en esta última la ropa…no sé… pero la percusión no sobró y, esta vez, se involucró en ella hasta la propia cantante, quien baquetas en mano se atrevió con los tambores.

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La adrenalina, la fuerza y la garra no decayeron en ningún momento y se mantuvieron tan presentes como el ventilador que aireaba la melena de la artista, que no paró de dar vueltas durante toda la velada ¡Y es que ella lo vale! Uno de los momentos más íntimos llegó con Me Fui, canción que interpretó a dúo con María La Caria, su pupila de La Voz. La joven ‘se fue’ (como la canción de la Pausini) del talent por no conseguir el apoyo suficiente, pero a cambio recibió el regalo de actuar frente a los fieles de su coach en el escenario más importante de la Capital ¡No hay mal que por bien no venga! Malú la arropó y la joven estuvo a la altura de las circunstancias.

Era el final de gira y en la mente de todos los presentes estaba la idea de que algún as bajo la manga se guardaba la madrileña. Pero nadie se espera el póker de ases que se marcó. En torno al ecuador del concierto, llegó un momento de esos en los que las lágrimas parecen cobrar vida propia. El piano de Rubén García bajó a los ángeles del cielo y nos trajo a la Malú más terrenal. A mitad de la canción, una voz flamenca se abrió paso ¡Era Niña Pastori!, que subió al escenario y juntas y entre lágrimas de emoción remataron con maestría Ángel Caído. “Corre y déjame llorar” debió pensar Malú cuando despidió a su compañera y amiga. La amistad y la admiración mutua se dejaban notar en el ambiente y eso se reflejó en el discurso de la artista. Confesó que se sentía afortunada de haber podido compartir escenario con “una de las voces más importantes de este país. Una de las artistas que más he admirado durante toda mi vida y que más quiero. Difícilmente nacerá otra Niña Pastori”, sentenció la sobrina del fallecido Paco de Lucía.

Tras secarse las lágrimas y beber agua,‘the show must go on’. Devuélveme la Vida o Que Nadie sonaron y las ausencias de Antonio Orozco y Manuel Carrasco se suplieron de manera sobresaliente con las gargantas de los asistentes, que acompañaron a la artista en cada canción. Todo continuó su cuso hasta que la cantante, agarró el micro, para hacer toda una declaración de amor… Eso sí, al más puro estilo Malú: “¡Madrid, Madrid, Madrid, Que te quieroooooo!” y claro ante tan romántica confesión no tardó en llegar el “¡Te queremos, te queremos!”. Para eso, Malú. Con una canción pequeñita que se convirtió en grande, muy grande, la madrileña pronto resolvió la jugada ¡¿Quién se iba a imaginar que en ese instante se iba a producir uno de los momentos más mágicos de la noche?!

A mitad de la canción Vuelvo a Verte, una voz masculina irrumpió en el escenario e instantes después los gritos de entusiasmo desvelaron la presencia del invitado ¡Era Pablo Alborán! El malagueño hizo una excepción en su retiro temporal para acompañar a su gran amiga en esta noche tan especial. Lejos de querer restarle protagonismo a la verdadera reina de la velada, el cantautor se alejó pronto de los focos, no sin antes darle un beso en la mejilla a su compañera, y dejó que Malú acabase de tumbar los cimientos del recinto madrileño. Quiero y A Prueba de Ti levantaron de sus asientos a los más acomodados y se desató la locura.

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Se acercaba el final y el cierre debía de estar a la altura. Así que era momento de que las guitarras y la batería tomaran el relevo para que la intérprete volviese a renovar su vestuario. Al más puro estilo ‘femme fatale’ reapareció en escena para desnudar su alma y rasgarse las vestiduras con una excepcional versión de su mítico Aprendiz. La emoción estaba servida y la cantante no era consciente de la que se le venía encima. Blanco y Negro fue el tema que sumergió a la artista en una vorágine de emociones que culminó con sus ojos llenos de lágrimas ¡Y no es para menos! Más de 10.000 personas cantando a pleno pulmón su famosa canción bajo una lluvia de globos del mismo color ¿Quién es capaz de contener el llanto en un momento así?

Con los cañones hacia su persona, al más puro estilo Pantoja, y haciendo intentos frustrados de dar de nuevo las gracias al respetable, logró articular palabra. Declaró que no había palabra en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua para agradecer lo que sus incondicionales le habían trasmitido esa noche. Tras tomar aire y presentar a gran parte del Staff Malú (equipo, de toda la vida), pudo volver a agarrar el micro para cantar los dos últimos temas de la noche. Toda y Como una Flor, con coreografía y confeti incluidos, pusieron el broche de oro a una noche en la que Madrid se rindió a los pies de la jefa Malú.

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Tour Caos Madrid 17 diciembre

El próximo viernes 23, la cantante cerrará en el Palau Sant Jordi de Barcelona un año de rotundo éxito y pondrá punto y final a su Tour Caos. Últimas entradas aquí

P.D.: Os animamos a que nos comentéis qué os pareció el final de gira y si vais a ir a Barcelona. 👇👇

Texto: María Sánchez Moncada

Fotografía: Caroline Windus

Escrito por

María Sánchez

Tuve walkman, discman y pertenezco a esa especie en extinción que escucha música en formato físico.