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El joven músico madrileño se hizo con el Goya a la “Mejor banda sonora” y “Mejor canción”, en la última edición de los famosos premios del cine español

El minucioso perfil de estudiante de Lucas Vidal en el Berklee College of Music de Boston, con fecha del 2006, evoca su primera incursión en el mundo del cine, bastante antes de dedicarse, con éxito, a la composición de bandas sonoras. Vidal tendría 12 o 13 años. Él tocaba la flauta en una orquesta juvenil de Madrid y su mejor amigo, Curro, era hijo de Paco de Lucía. Pero en lugar de hacer música, como todo hacía prever, ambos decidieron volcar su ingenio en fabricar películas caseras con los colegas de barrio. “Pensábamos que hacíamos películas de terror, pero daban más bien risa”, recuerda Vidal. Ese primer contacto con el proceso creativo del cine, unido a su imparable interés por la música desde niño, dibujó en el aire la conjunción astral perfecta: algún día, haría música para películas.Así ha sido. Y a lo grande. Lucas Vidal (Madrid, 1984), se hizo con dos premios Goya: uno, a la mejor banda sonora de ‘Nadie quiere la noche’, de Isabel Coixet, y otro a la mejor canción, por el tema principal de ‘Palmeras en la nieve’, que interpreta Pablo Alborán.

Al mismo tiempo, Lucas Vidal ha sido capaz de abrir de par en par las puertas de Hollywood, donde ha empezado a labrarse una carrera de éxito con ‘scores’ para películas de culto como Vanishing on 7th Street, de Brad Anderson o rutilantes ‘blockbusters’ como la pupular Fast & Furious 6, de Justin Lin, cuya banda sonora le ha consagrado como compositor y le ha permitido entrar en la meca del cine.

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NIETO DEL FUNDADOR DE HISPAVOX

Afable y educado, Lucas Vidal es un talento precoz en perpetua ebullición creativa. “Soy un poco hiperactivo, sí”, bromea en conversación telefónica con este diario. Su abuelo, José Manuel Vidal Zapater, fundó la histórica discográfica Hispavox en 1953, y sus padres le inculcaron, desde muy pequeño, la pasión por la música y la cultura en general. “Siempre me ha interesado la música. Es algo que se ha vivido mucho en casa. Mis padres me llevaban al Auditorio Nacional todos los fines de semana. ¡Algunos findes incluso iba dos!”. El abuelo José Manuel, aparte dirigir Hispavox, tocaba el piano en casa. “Debe de ser algo genético. Él improvisaba música clásica y yo también lo hacía de crío. Música de Bach, Chopin. También tengo bastante familia que se dedica a la danza. Muchos de mis primos son bailarines”.

Un sentido artístico innato que le llevó por el camino de la música de una forma tranquila, sin presión. “A los 15 años fui a un programa de verano de niños al Berklee y allí descubrí que había una carrera específica de música de cine. Y quise dedicarme a eso”, cuenta. Durante dos años trabajó a destajo para conseguir una beca de estudios y, cuando parecía que finalmente se dedicaría a estudiar Empresa y Derecho, una llamada del reputado colegio musical de Boston le cambió la vida para siempre. “Ahí empezó todo. Me dieron la beca y para allí que me fui corriendo”.

Vidal superó un cáncer que le fue diagnosticado a los 20 años. “Aquello me sirvió para luchar por mi sueño y aprovechar el tiempo”

A los 20 años, sin embargo, se le diagnosticó un cáncer que le obligó a detener en seco los estudios y regresar a España para someterse a quimioterapia. “En aquellos momentos, fue algo devastador, pero el hecho de haberlo superado me ha hecho cambiar, y mucho, la percepción de la vida. El cáncer fue un pulso positivo para poderme realizar como músico y sobre todo para luchar por mi sueño. Ya que vivimos solo una vez y vamos a morir, aprovechemos el tiempo, hagamos al máximo lo que nos gusta hacer”, afirma, entusiasta, el joven músico madrileño, que se declara fan de Alberto Iglesias, Alexandre Desplat, Ennio Morricone y, “por supuesto, John Williams y Bernard Herrmann”.

Hoy, Vidal vive a caballo entre Los Ángeles y Madrid. “Más allí que aquí”, ríe al otro lado del hilo telefónico. “En Los Ángeles trabajo mucho, pero llevo una vida tranquila. Voy en bici al trabajo y surfeo de vez en cuando…”. Aparte de las bandas sonoras de películas, Vidal se dedica a la composición de música de tráileres a través de la empresa Chroma, que ha montado con dos socios y amigos. “La música que escuchamos en los tráileres no es la misma que la de las películas. La verdad es que nos va muy bien: hemos hecho las músicas de los traíleres de Interstellar, Lucy, Los juegos del hambre, de Terminator salvation ¡Hasta de Juego de Tronos!”, afirma ilusionado.

Quería mandar un mensaje positivo a la gente joven de que con esfuerzo se llega donde uno quiere”

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RENDIDO A ISABEL COIXET

¿Y es muy diferente trabajar en Hollywood que en España? “Sí, mucho. En Estados Unidos hay más filtros. Los estudios, la distribuidora, la productora. En España se suele respetar más la visión del director”. Vidal se muestra rendido a Isabel Coixet, directora de ‘Nadie quiere la noche’. “¡Es la persona que conozco que más sabe de cine! La verdad es que me gusta mucho trabajar en España. Tenemos una industria y unos profesionales estupendos”, afirma. Entre sus trabajos hechos aquí, destaca la bandas sonora de ‘Mientras duermes’, de Jaum Balagueró; aparte, claro, de Nadie quiere la noche y Palmeras en la nieve, que le proporcionaron sus primeros Goya.

Sobre la ceremonia, Vidal no se lo planteaba como una competición, sino como un “salid y disfrutad” al más puro estilo Johan Cruyff. Antes de la gala, tenía claro que, en caso de ganar, quería “mandar un mensaje positivo a la gente joven de que con esfuerzo y sacrificio se llega a donde uno quiere. Hay que luchar por tus sueños”, sostiene. Y así lo haría en su emocionado primer discurso, tras ganar el Goya a la mejor canción junto a Pablo Alborán por ‘Palmeras en la nieve’’. Más deslavazada, y divertidida, sería su reacción después de ganar la estatuilla a mejor banda sonora por el ‘score’ de ‘Nadie quiere la noche’. Después de la gala, Vidal daría rienda suelta a la euforia a través de su cuenta de Twitter.

¿Y después de los Goya? “Seguiré Imparable, como siempre. He terminado una película con Mateo Gil, Real life y estoy haciendo un ballet para el Boston Ballet… Y tengo dos proyectos y una cosa muy gorda prevista para abril o mayo…»., asegura.

Texto: Julián García

Diseño Gráfico: Bemol Magazine